Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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... nosotros los profes

Guadalajara, México - Agosto de 1999

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La telesecundaria,

una modalidad educativa exitosa

Raúl González Zárate*

* Supervisor de telesecundarias, catedrático de la Escuela Normal Superior de Jalisco (ENSJ).

Es innegable el prestigio que la televisión educativa, y especialmente la telesecundaria, ha ganado en nuestro país, donde sus bondades y ventajas como agente educativo quedan fuera de toda discusión. Se ha constituido en uno de los más modernos apoyos tecnológicos hasta ahora utilizados en educación y no existen muchos soportes didácticos que le igualen (salvo la informática), así mismo, tampoco tiene comparación en cobertura, auditorio y economía (sólo utiliza un docente por grupo) y ningún otro recurso resulta ser tan atractivo como medio audiovisual y de comunicación.

La Telesecundaria inició sus labores en Jalisco en 1985 y trece años después el subsistema se ha consolidado, desbancando de los sitios principales a los otros subsistemas homólogos como: Secundarias Técnicas y Secundarias Generales. La modalidad es ampliamente conocida y respetada por múltiples razones, entre las que destacan: un acelerado crecimiento promedio de 35.6 escuelas por año (en un periodo de catorce); no registra muchos problemas gremiales, ya que cuenta con un personal docente con una gran entrega y mística de trabajo; es la única modalidad educativa que ha llegado a las zonas de mayor marginación (regiones indígenas, inclusive), de la vasta geografía de Jalisco; cuenta además con el promedio más bajo de reprobación (7%), con alumnos que alcanzan los mejores promedios de aprovechamiento comprobados (según informes de la Universidad de Guadalajara); y los primeros lugares en cobertura y número de alumnos atendidos (ver cuadro estadístico).

La telesecundaria ha recibido, durante el sexenio actual, apoyos sin precedentes; existiendo, además, el compromiso del presidente Ernesto Zedillo para elevar, al término de su mandato, de once mil a catorce mil los planteles de telesecundaria. Esto obedece a la lógica de que es el único subsistema que prácticamente no tiene barreras y está diseñado para atender el rezago educativo, preferentemente, en zonas rurales marginadas. Las ciudades, por su parte, han comenzado a generar excedentes en su demanda escolarizada, así que no resultará extraño que en un futuro próximo se dé la apertura de telesecundarias en los centros urbanos (cuestión a la que se oponen las representaciones sindicales), para ello se realizó ya un experimento que pasó la prueba, nos referimos a la telesecundaria más grande del estado, que es la "Francisco J. Mújica" de Santa Cruz de las Huertas, en Tonalá, Jal., ésta cuenta hoy con catorce grupos y está previsto que el próximo año crezca hasta diecisiete, con doble turno. No faltará quien diga que ya rebasó el esquema permitido (como de hecho sucede ya) y tendrá que ser transferida a Secundarias Técnicas, pero lo que no se ha indagado es que aun en la ciudad de México hay escuelas telesecundarias mucho más grandes y en el primer cuadro. En Pachuca, Hgo., por citar otro ejemplo, hay una telesecundaria con treinta y seis grupos, con lo que se demuestra que en otras entidades las autoridades educativas han entendido las bondades del subsistema y, salvando los intereses gremiales, lo han convertido en una modalidad pujante que facilita el aprendizaje de los alumnos al presentar un material didáctico más variado y original.

Mi experiencia de más de trece años como supervisor en esta modalidad me ha permitido conocer y entender por qué la demanda de este servicio educativo es particularmente alta en el medio rural, esta misma circunstancia me permitiría referirles una gran cantidad de anécdotas, pero, en esta oportunidad, sólo relataré algunas situaciones concretas como apoyo el tema que pretendo desarrollar.

 

Los pioneros

Desde septiembre de 1985 tuve la fortuna de iniciarme junto con el Profr. Samuel Meléndrez Cortés, como supervisor del entonces nuevo servicio educativo y bajo la dirección del Profr. Roberto García Talavera, quien nos brindó la oportunidad de colaborar con él desde el establecimiento de dicho servicio. En ese tiempo las metas y la planeación educativa eran inciertas, teníamos que buscar y encontrar, junto con los maestros interesados en laborar, el sitio adecuado para fundar una escuela. Así, íbamos de comunidad en comunidad ofreciendo el servicio; algunas veces la comunidad aceptaba la creación de la telesecundaria, pero si lo hacía, teníamos que luchar contra la utilización que, por defender sus intereses económicos, hacían de los padres de familia los profesores que sostenían una "secundaria por cooperación"; se generaban conflictos por "meternos en terreno sembrado" y la sociedad verdaderamente creía que el servicio era sólo un proyecto sexenal más, pugnaban por eso por una escuela oficial y no una "escuelita de juego", como llegaron a llamar a la telesecundaria; además, se decía que los estudios no tendrían validez, o que los alumnos quedarían ciegos de tanto ver la "tele"; otras veces la comunidad exigía una secundaria técnica.

 

¿Gato por liebre?

Otra anécdota digna de ser contada sucedió en San Esteban, Delegación del Municipio de Zapopan, Jal.: en 1990, donde venía funcionando un módulo de Secundarias Técnicas, por razones diversas, la matrícula descendió hasta tal punto, que el servicio fue traspasado a Telesecundarias, por este motivo los padres de familia se presentaron a protestar a la entonces USED (Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar), en las negociaciones se les pedía a los padres de familia que aceptaran la telesecundaria y constataran su buen funcionamiento, a lo que se siguieron oponiendo porque los informes que tenían no eran favorables. Después del "estira y afloja" de la negociación, aceptaron la telesecundaria, a prueba, por un año, y con la condición de que si no les convencía les regresarían su módulo. Pasado el año escolar, los padres de familia aceptaron, de buen grado, quedarse con la actual Telesecundaria "Mariano Azuela", escuela que, por cierto, es una de las más eficientes y bonitas del estado, captando alumnos de San Miguel Tateposco, San Isidro, Arroyo de Enmedio y Loma Colorada, del municipio de Zapopan, y no es exagerado decir que hasta de Guadalajara acuden alumnos.

 

¿Cómo estamos hoy?

Actualmente, con un servicio ya consolidado, las solicitudes de escuelas secundarias de nueva creación son mayormente para telesecundarias, de tal modo que, en los últimos años, el servicio de telesecundaria en Jalisco ha crecido tanto que en el ciclo escolar 1998-1999, se alcanzó la cifra de 500 escuelas: 499 oficiales y una particular.

A la fecha, la mayoría de las escuelas telesecundarias cuentan con edificio propio; aunque otras, las menos, laboran en locales improvisados que en ocasiones no reúnen las más elementales condiciones de comodidad, higiene y seguridad.

Los requisitos que se piden a la comunidad que solicita una telesecundaria son: que cuente con un egreso mínimo de quince alumnos por ciclo escolar primario; que la comunidad no cuente con el servicio o que el más próximo esté a cuatro kilómetros de distancia como mínimo; solicitud presentada en tiempo y forma (mes de febrero de cada año), firmada por la autoridad municipal y en la que se compromete a dar todo tipo de facilidades para su instalación; préstamo por tiempo indefinido de un local adecuado para la instalación provisional del servicio, en tanto no se cuente con edificio propio; un terreno urbanizado (con todos los servicios) de donación o en comodato, y los documentos legales respectivos, a nombre de la Secretaría de Educación del Estado, con una extensión de media hectárea o tres mil metros cuadrados como mínimo, para la futura construcción del plantel. Reunidos estos requisitos sólo se deberá esperar el dictamen de factibilidad y el techo presupuestal.

Parece lógico aceptar que un subsistema en crecimiento, tenga fortalezas y debilidades; telesecundaria no es la excepción. Hemos hablado, por una parte, del crecimiento que ha tenido Telesecundaria en nuestro estado, también de los excelentes resultados académicos obtenidos. Existe, en cambio, un profundo silencio sobre la carencia de personal, con perfil docente suficiente, para cubrir la demanda; ello pudiera ser atribuible a la falta de interés de los docentes de carrera, ya que los que acuden a concursar por las vacantes de nuevo ingreso son un porcentaje mínimo, de tal modo que ha sido forzoso suplirlos por profesionistas con diversos perfiles de formación.

La anterior aseveración se comprueba con los datos estadísticos del personal docente del subsistema, se observa que el 78% del personal docente está constituido por profesionales con distinto perfil de estudios y sólo el 22% son docentes de carrera. También queda probada la urgente necesidad de implementar un plan curricular de formación docente, que podría efectuarse a través de la modalidad de educación a distancia.

Creo que de lo que se trata no es de cuestionar quiénes han dado mejores resultados: los docentes de carrera o los profesionistas improvisados como maestros, sino de hacer mejor las cosas; es decir, profesionalizar la enseñanza, capacitando pedagógicamente a los docentes para que estén en posibilidades de mejorar su práctica, lo que redundará en una educación de mayor calidad.

La preocupación por la formación y actualización de los docentes debería ser permanente en las autoridades educativas, ya que éste es, probablemente, el más relevante de los problemas en Telesecundaria. Aunque ha habido intentos para formar y actualizar a los docentes, los resultados no son muy claros; no obstante que algunos se han preocupado por prepararse en forma personal, no todos lo pueden hacer, a veces por razones económicas o por la distancia entre su lugar de adscripción y los centros de formación y especialización del magisterio. Hasta ahora, estos últimos, han carecido de verdaderos programas de educación a distancia.

 

Una miscelánea por atender

Recientemente asistí a la clausura del diplomado en Expresión y Apreciación Artística, en el Teatro del Seguro Social en Guadalajara, y debo decir que quedé gratamente impresionado del magnífico espectáculo montado por maestros, entre los que participaron compañeros del subsistema Telesecundaria, ello demuestra que sólo hacen falta proyectos que incentiven la participación, la formación y la actualización de los docentes.

Casos distintos resultan ser los cursos ofrecidos a través de los Centros de Maestros y por la Universidad Pedagógica Nacional, dentro del Programa Nacional de Actualización del Magisterio (PRONAM), ya que en dichos cursos se otorgan puntos para Carrera Magisterial, y aunque van dirigidos a los docentes de Secundarias Generales, Técnicas y Telesecundaria, resulta que éstos se imparten por asignaturas: matemáticas, biología, geografía, física, química e ingles, y fueron diseñados para docentes con determinado perfil de especialización; como de hecho lo es el personal de Secundarias Generales y Técnicas pero no se adaptan a la metodología de Telesecundaria, ya que el docente de este subsistema trabaja con todas las materias y, de participar en ellos, se inscribe en la asignatura que más domina (en razón del puntaje que puede acumular de acuerdo a la calificación alcanzada), y no en aquella en que tiene mayor deficiencia y necesita mayores apoyos. Así pues, el problema de fondo sigue sin resolverse.

La Unidad de Telesecundaria es la oficina encargada, a nivel nacional, de la elaboración de los guiones didácticos para la grabación de las lecciones televisadas; la elaboración de libros de texto, guías de estudio y guías didácticas; también atiende la preparación e impartición de cursos de actualización. Estos tienen un amplísimo contenido curricular y, hasta la fecha, se han impartido ocho. Hasta aquí, el problema detectado es que no se imparten cada año, en tanto que el personal sin perfil docente que ingresa a laborar sí crece anualmente. Además, a dichos cursos no se inscribe la mayoría de los docentes por no tener carácter obligatorio.

Creemos así, que la falta de formación y capacitación docente se deriva de la propia normatividad del subsistema, ya que el nivel mínimo de estudios requeridos es de Normal Superior o equivalente, lo que permite que el conductor del proceso enseñanza-aprendizaje no tenga un saber específico. La metodología del subsistema lleva a que la función pedagógica recaiga en el "telemaestro" (el profesor que imparte la lección televisada), y por consiguiente, es una práctica generalizada el no exigir una formación docente a quienes ingresan al servicio. Se afirma, en el propio nivel, que no es exigible que el coordinador o profesor de grupo tenga, necesariamente, una preparación específicamente docente y que la formación universitaria es bastante.

Cuando los nuevos profesores ingresan al servicio, se les recomienda y se les motiva para que cursen una carrera docente, y aunque todos prometen hacerlo, es sólo por conseguir el empleo. Así que, ante la falta de una normatividad que obligue, solo queda el autoconvencimiento; siendo muy pocos los que entienden la necesidad de prepararse adecuadamente para desarrollar con mayor eficacia su labor.

Las políticas y prácticas sindicales agudizan el problema, ya que en aras de sus intereses, presionan para que se contrate al personal que proponen aun cuando no sean los del perfil más adecuado ni los que alcanzaron los mejores resultados en los exámenes de admisión.

Si nos preocupa auténticamente la excelencia del servicio educativo que ofrecemos, debemos crear las condiciones adecuadas para la formación y especialización del magisterio de Telesecundaria. Y aun entendiendo la premisa de que el docente se hace a sí mismo a través de su práctica, o como se dice, "echando a perder se enseña", creemos que no se vale experimentar con adolescentes y tomarlos como conejillos de indias para aprender a ser docente.

Decimos, por eso, que no basta el contar uno de los más modernos apoyos tecnológicos, ni con un excelente equipo de profesionales con una amplia experiencia técnico-pedagógica en el diseño y grabación de lecciones y programas educativos, ya que a fortiori (ratione) para que este recurso educativo sea aprovechado íntegramente, es imprescindible que el profesor de grupo, en quien recae la responsabilidad de asesorar y coordinar el proceso de aprendizaje en el aula, tenga una preparación que sea adecuada a las circunstancias pedagógicas que la situación demanda.

Con base en la exposición anterior, surge la siguiente pregunta de investigación:

¿Es suficiente, en telesecundaria, contar con los más modernos apoyos institucionales, como son: guías didácticas para profesor, lecciones televisadas, guías de estudio y libros de conceptos básicos para los alumnos, para asegurar una educación de calidad, prescindiendo de la experiencia, preparación y formación docente del personal frente a grupo?

 

Evaluación del problema

Son bastante conocidas las informaciones publicadas por la Universidad de Guadalajara, sobre los buenos resultados obtenidos por exalumnos de telesecundaria que alcanzan los promedios más altos en los trámites para nuevo ingreso a bachillerato, pero, en general, pocos conocen cuál es el funcionamiento de este subsistema, cuál es su metodología, y sobre todo, ¿por qué se improvisan tantos docentes cada año?, es decir, por qué se contrata a profesionales sin experiencia previa en el trabajo áulico como profesores de grupo de telesecundaria. Ello lleva a que muchas personas, al conocer esta situación, duden de la efectividad del subsistema, al mismo tiempo que desconfían de los buenos resultados obtenidos.

Resulta evidente, a grosso modo, que los resultados obtenido se deben en gran medida a la utilización de implementos tecnológicos modernos como la televisión educativa, los materiales didácticos y libros de texto utilizados; sin menospreciar los esfuerzos y entrega de los profesores. Más allá de esto último, es deseable que los docentes de este subsistema adquieran una formación acorde a las circunstancias y modalidades propias de su desempeño profesional, requisito indispensable para el logro de mejores resultados educativos.

 

La Telesecundaria en Jalisco

Como ya se dijo, Telesecundaria en Jalisco inició sus labores en septiembre de 1985, encabezando esta responsabilidad el Profr. Roberto García Talavera, como jefe de Departamento de Educación Telesecundaria. Hoy, casi 14 años después, vale la pena, en este esfuerzo informal de evaluación, referir los siguientes datos estadísticos cuantitativos, que hablan por sí mismos:

Educación Telesecundaria

Febrero de 1999

El servicio de Educación Telesecundaria se implantó en Jalisco en el año de 1985. El siguiente cuadro comparativo muestra el crecimiento que este subsistema ha experimentado hasta febrero de 1999.

ASPECTO

1985

1992

1994-95

1995-96

1996-97

1997-98

1998-99

Escuelas

42

265

269

352

394

447

499

Maestros

48

711

908

928

1,056

1,242

1,440

Grupos

48

758

865

945

1,077

1,272

1,476

Alumnos

809

10,791

13,676

17,475

19,552

23,207

25,749

Escuelas con antena parabólica

0

34

269

352

394

(Red

Edusat)

447

(Red

Edusat)

489
(Red Edusat)

Escuelas en zona indígena

6

7

Edificios construidos

216

223

263

279

294

  • Los rubros en los que se advierte mayor crecimiento son los que se refieren a la apertura de escuelas, contribuyendo así a la ampliación de la cobertura en Educación Secundaria en zonas marginadas.

  • Del total de las escuelas, 13 se encuentran en las regiones indígenas; 7 de ellas se fundaron en el ciclo escolar 1988-1999.

Fuente: Dirección de Educación Telesecundaria/Secretaría de Educación.

Al inicio de operaciones (1985), Telesecundaria en Jalisco, sólo atendió 42 localidades ubicadas en 27 municipios. Actualmente el servicio de telesecundaria tiene presencia en 118 de los 124 municipios que conforman el estado. No cuentan con este servicio educativo únicamente los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque, Sayula, Arenal y Concepción de Buenos Aires.

 

Objetivos de la telesecundaria

Además de los objetivos correspondientes al nivel medio básico, la telesecundaria se propone:

  1. Ofrecer a la población demandante un servicio educativo con apoyo de los medios electrónicos de comunicación social.

  2. Atender la demanda de educación media básica en zonas rurales, en las que, por razones geográficas y económicas, no es posible el establecimiento de escuelas secundarias generales o técnicas.

  3. Coadyuvar a la atención de la demanda de educación secundaria en zonas semiurbanas.

  4. Vincular la escuela telesecundaria con la comunidad, a través de actividades productivas, socioculturales, deportivas y de desarrollo comunitario.

  5. Proporcionar apoyos didácticos modernos a profesores de otras modalidades educativas del nivel, que deseen beneficiarse con ellos.

  6. Favorecer a cultura.

 

Antecedentes de la educación secundaria

Siendo Presidente de la República el Gral. Plutarco Elías Calles y Secretario de Educación el Dr. José Manuel Puig Casaraunc, se comisiona a Moisés Sáenz para que organice la educación secundaria, la cual se establece mediante decretos de 29 de agosto y 22 de diciembre de 1925.

Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y como parte del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educativa Básica (ANMEB), se reforma el artículo 3º constitucional y la Ley General de Educación, y se establece como obligatoria la educación secundaria, iniciando su vigencia en septiembre de 1993.

La educación secundaria se imparte en dos sistemas: abierto y escolarizado.

Son de sistema abierto, los cursos de este nivel que se ofrecen en instituciones oficiales como es el INEA (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos), organismo público descentralizado que ofrece estudios con validez oficial y cuya intencionalidad va dirigida a la población adulta mayor de quince años que no cursó o no terminó la secundaria; no cuenta con edificios escolares propios, personal docente ni impartición de clases; los usuarios son autodidactas y acuden voluntariamente a asesorías según sus necesidades. Cuenta sí, con libros de texto propios que se venden a los usuarios a precios módicos y sólo se cursan las materias consideradas básicas o académicas. Su funcionamiento se basa en la solidaridad social, los usuarios no están sujetos a horarios ni a un calendario oficial de clases.

Existen, también, algunas instituciones privadas que imparten cursos abiertos de secundaria con características parecidas a las de INEA, pero que, en todo caso, deben contar con autorización y reconocimientos de validez oficial por parte de la SEP.

Son de sistema escolarizado las instituciones públicas o privadas que imparten educación secundaria en tres modalidades: Secundarias Generales, Secundarias Técnicas y Telesecundaria.

Las características de estas modalidades, son: los usuarios son alumnos adolescentes con edades entre los doce y catorce años; cuentan con edificios escolares, personal docente, libros de texto (gratuitos en el caso de telesecundaria); están sujetas a un calendario oficial de estudios y a un horario; los cursos deberán apegarse al Plan y Programas Oficiales de Estudios vigente (Plan y Programa de Estudios 1993) y forman parte del SEN (Sistema Educativo Nacional), por lo tanto, sus estudios cuentan con validez oficial.

Una de las especificidades que caracteriza a cada una de estas modalidades de educación secundaria, son las actividades tecnológicas que llevan a cabo, mismas que les dieron origen y justificación a cada modalidad, dándoles un carácter terminal; es decir, se pretende que a través de las tecnologías que se cursan, el alumno adquiera una capacitación que le permita ingresar al mercado de trabajo, en caso de que no pueda proseguir sus estudios, o que le permita, a la vez, contribuir económicamente a la economía familiar.

 

Breve historia de la telesecundaria en México

La historia de telesecundaria, a nivel nacional, se inicia en 1968, hace ya treinta años que se fundó esta modalidad durante la gestión de Gustavo Díaz Ordaz y bajo la dirección de Alvaro Gálvez y Fuentes, Director de Educación Audiovisual, como se le llamó en sus inicios a la actual Unidad de Telesecundaria. Se proponían, en ese tiempo, aprovechar las ventajas de comunicación que ofrecían los medios electrónicos, específicamente la televisión, para llevar, por este medio, la educación secundaria a regiones que carecían del servicio, sobre todo a las áreas rurales donde los núcleos de población son, en ocasiones, tan reducidos que no se justificaba económicamente el servicio de secundarias técnicas que se demandaba. El proyecto, en el inicio, se basó en el modelo italiano, de donde se toma inicialmente su soporte pedagógico, pero, poco a poco, esta modalidad fue incorporando sus propias experiencia y terminó por adaptarse a las características y necesidades del pueblo mexicano, creando un nuevo modelo con características propias al que se llamó Sistema Nacional de Enseñanza Secundaria por Televisión (actualmente Educación Telesecundaria). En sus inicios la transmisión de la imagen de telesecundaria fue en blanco y negro, pero con el tiempo se cromatizó y la señal fue transmitida a toda la República por la Red Nacional IMEVISIÓN, constituida por los canales 7 y 11 y sus repetidoras en toda la República (propiedad, en ese tiempo, del gobierno federal).

Al inicio las transmisiones se realizaban en vivo, pero, al darse cuenta, los responsables de esta tarea, de los errores que se cometían, se optó por grabar y editar los programas para que salieran al aire sin errores.

Durante el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado, se lanzaron al espacio los satélites "Morelos I" y "II", con lo que nuestro país se ponía a la vanguardia de la tecnología educativa, lográndose, con esto, la cobertura nacional. Esto tuvo una enorme importancia para el desarrollo nacional en el renglón de las comunicaciones públicas y privadas de radio y televisión.

En el período de Carlos Salinas de Gortari, se dejó de transmitir la señal terrestre de telesecundaria por la privatización de los canales de televisión 7, 11 y 13 del Grupo IMEVISIÓN (los canales 7 y 11 eran los encargados de la transmisión de la señal de telesecundaria). En el mismo sexenio los satélites "Morelos" cumplieron su ciclo de servicio y fueron sustituidos por los satélites "Solidaridad I" y "II", modernizándose la telesecundaria con el empleo de los últimos avances tecnológicos y lo más sofisticado en telecomunicaciones a nivel mundial; se dotó a los once mil planteles escolares de telesecundaria de antenas parabólicas, con modernos aparatos receptores que reciben la señal codificada, digitalizada y comprimida a través de la Red EDUSAT, (Red Educativa, que cuenta con siete canales que transmiten programas educativos y culturales).

En el mismo sexenio de Carlos Salinas de Gortari se emprende el Programa para la Modernización Educativa, se reforman planes y programas de estudio de educación básica y, Telesecundaria, sirve de base para modernizar el sistema educativo, de ella se toman todas las experiencias educativas acumuladas durante 25 años.

Telesecundaria edita sus propios libros de texto: conceptos básicos (prestados al alumno en forma gratuita), guías de trabajo para los alumnos (con un costo subsidiado de tres pesos cada uno), y guías didácticas para los maestros; son distribuidos por CONALITEG (Consejo Nacional de los Libros de Texto Gratuitos). Estos documentos han merecido el elogio de especialistas en la materia por su amplio contenido, presentación, calidad y redacción (están escritos por maestros renombrados y de sólido prestigio académico).

Las lecciones son grabadas y transmitidas por la Unidad de Televisión Educativa (UTE), órgano descentralizado de la SEP, que fue creado en 1965 y que cuenta con un acervo de más de 30 mil títulos. Participan en su producción: docentes, técnicos y actores de reconocida calidad. Los horarios de transmisión son: matutino (de las 8:00 a las 14:00 hrs.), y vespertino (desde septiembre de 1994 se retransmite de las 14:00 a las 19:00 hrs.). Cada lección tiene una duración de catorce minutos y se presentan, de manera alternada, lecciones para los tres grados en el espacio de una hora.

 

Bibliografía

Educar, revista de educación. Año 1, número 1, diciembre de 1992. Edit. Secretaría de Educación, Gobierno del Estado de Jalisco. Guadalajara, México, 1992. 131 pp.

Enlace Educativo, periódico quincenal. No. 29, 30 de enero de 1998. Edit. Secretaría de Educación, Gobierno del Estado de Jalisco. Guadalajara, México, 1998. 5 pp.

Memoria, Telesecundaria una alternativa. X Aniversario, Zapopan. Edit. OSEJ, Dirección General de Educación Básica, Dirección de Educación Básica. México, 1994. 74 pp.

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