Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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11

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Guadalajara, México - Agosto de 1999

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Discurso pronunciado por el Profr. y Lic. Daviel Trujillo Cuevas, en la entrega de Dictámenes de Homologación, el día 7 de julio de 1999 en el ISIDM

Señoras y señores:

La profesión magisterial entraña serias y definidas exigencias, tanto en aptitudes como en actitudes, que nunca podrían sobrellevarse con la improvisación, la inconsciencia social, los intereses personales y sectarios, o el afán de lucrar con uno de los más elementales derechos del ser humano: la educación.

El magisterio no es un ejercicio mecánico para, simplemente, ejercer con inercia una labor sin compromiso; como tampoco es un oficio para un particular beneficio, ajeno a las problemáticas que enfrentamos día a día.

Ser maestro significa haber aceptado el reto enorme de ese compromiso social que nos obliga permanentemente a seguir el camino creativo de la superación y la actualización permanentes, con una meta siempre definida y cierta: combatir la ignorancia y la servidumbre en todas sus manifestaciones, tal como lo bosquejó Morelos en sus "Sentimientos de la Nación" y como lo enuncia el Artículo Tercero Constitucional.

Los maestros tenemos una mística, una vocación de servicio que se matiza todos los días con cada nuevo conocimiento, con cada práctica innovadora que aplicamos en el aula. Por eso nos preparamos.

Hace apenas una década y media, cuando el gremio magisterial –particularmente los miembros de la Sección 47– hablábamos de una profesionalización docente, intentábamos, antes que todo, abandonar el calificativo de "apóstoles", dejar de supeditarnos a esa secular razón sentimental y fincar nuestro desarrollo profesional en un inagotable afán cognoscitivo, que nos permitiera –y nos ha permitido–, sostenernos como actores en la lucha por un mejor destino para la infancia y la adolescencia escolar, para impulsar con denuedo nuestra contribución a la soberanía y la justicia social.

El tiempo, nos ha dado la razón. Nos comprometemos por eso en elevar la formación del magisterio jalisciense y, con ello, promover la creación de cuadros de alto nivel académico orientados hacia ese fin. Estos cuadros de excelencia, por su preparación, dedicación y servicio, deben ser merecedores de un estatus laboral acorde con su amplio currículum, en su dedicación esforzada y creativa al estudio, a la investigación, a la cátedra en los niveles de licenciatura y posgrado, en fin, a la formación de formadores que tanto requiere nuestro sistema.

Por ello, homologar las percepciones de quienes prestan sus servicios en instituciones formadoras de docentes, al modelo de educación superior del IPN, fue una de las primeras conquistas sindicales rumbo a la profesionalización del quehacer docente que ayer reclamábamos, y que hoy se ha traducido, tanto en la creación de nuevas plazas y categorías para los trabajadores de las siete escuelas normales y de actualización magisterial, como en el establecimiento de dos instituciones educativas especializadas, como lo son el Centro de Investigaciones  Pedagógicas y Sociales (CIPS) y el Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM), que hoy es nuestro anfitrión. Estas instancias, al igual que la UPN, desarrollan una permanente labor de formación, actualización y superación magisteriales; juntas testimonian el afán de superación que los maestros jaliscienses tenemos, ofreciendo las licenciaturas normalistas para los diferentes niveles educativos, cinco maestrías en diferentes orientaciones y más de un docena de especialidades y diplomados.

Ello es el fruto de un proyecto reivindicador que la Sección 47 ha forjado desde hace muchos años y que permanece firme, fuerte, revitalizado y vigente.

Porque ni en la administración educativa, ni en la práctica docente caben ya las improvisaciones, las simulaciones, el empirismo irreflexivo y el activismo complaciente, ni los niños y jóvenes jaliscienses, ni el erario público deben cargar con las consecuencias de ambiciones personales, ineptitudes o inexperiencias. Se requiere un maestro cada vez más preparado, más conciente de su responsabilidad y del destino común que los mexicanos anhelamos. El costo social de anteriores experimentos educativos ha sido alto, ni Jalisco, ni los jaliscienses merecemos volver a pagarlo.

Porque como maestros hemos asumido el reto de luchar por una educación que eleve la calidad del ser humano, que fomente los valores democráticos para conducir el cambio en el marco de la ley, preservando la estricta vigencia y protección de los derechos humanos y la unidad nacional, la escuela pública –como conquista– está destinada a educar, pero también a preservar los valores más caros de la Nación, a crear y recrear la cultura. En esta misión, las instituciones en que ustedes laboran tienen un papel protagónico y sustantivo.

El verdadero cambio requiere esfuerzo, visión, claridad de objetivos y un definido compromiso de clase.

Mis anteriores palabras quieren dar testimonio de reconocimiento y gratitud por el servicio que prestan a la educación pública los 952 compañeros que, justamente, reciben hoy su dictamen; son trabajadores de la educación que, afiliados a la Sección 47, sirven a Jalisco en cada uno de los niveles educativos.

Compañeros dictaminados que laboran en las nueve instituciones formadoras de docentes del subsistema estatal:

Su particular función es altamente reconocida por su dirigencia seccional y el por todo el magisterio que nos honramos en representar.

Sus centros de trabajo son, a la vez, semilleros de docentes y fuente a la que se recurre para saciar la sed de saber que en el maestro es insaciable.

El dictamen que hoy reciben les brinda la seguridad laboral que merecen y por la que este Comité continuará velando siempre.

La próxima semana, al cumplir 16 meses de gestión sindical, se abre el espacio revisor, crítico, analítico y propositivo que significa el Tercer Pleno Extraordinario de la Sección 47, en el que rendiremos nuestro primer informe de actividades y planearemos, hacia adelante, lo que mejor corresponda a los intereses de los trabajadores de la educación. Esperamos sus interesadas y comprometidas aportaciones para la siguiente etapa; también, sus sugerencias y críticas que nos ayuden a mejorar la atención y el servicio que el Sindicato les presta.

Porque al seno de la Sección 47 todos nos conocemos y todos tenemos igual valía, les exhorto a seguir fortaleciendo a nuestra organización sindical desde su particular trinchera, no importa si es un cargo directivo, de investigación o de docencia. Todos somos igualmente importantes y necesarios, ninguno está de más. Continuemos preparándonos en la búsqueda permanente de la mejora y elevación de la calidad educativa de los maestros de Jalisco, y con ello de la juventud y niñez que asiste a las escuelas.

La educación no es una panacea de efectos inmediatos, sabemos que es necesario tener paciencia y sobre todo perseverancia; pero con la entrega de estos dictámenes, vemos ya, que el esfuerzo está dando frutos.

Renovemos nuestro esfuerzo y éste nos acercará a nuestro máximo ideal colectivo: arribar al nuevo milenio con las herramientas académicas que testimonien que nuestro comprometido paso por la educación pública no ha sido en vano.

Muchas gracias.

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