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Dibujo de Omar nava (detalle)

Historia Secreta
del periquete
(Texto leído en la presentación del libro Canutero de Arturo Suárez, Ed. del Ermitaño, en la Feria Internacional del Libro 1998. Los periquetes que se han intercalado son del mismo autor y se titulan educaretes).

Raúl Aceves

La invención del periquete se remonta a la era cuaternaria, cuando los hombres se reunían en las cavernas a dibujar periquetes rupestres, parecidos a los de Joi Macías. El invento tuvo tal éxito, que se adelantó a la invención de la rueda y se difundió por todos los continentes que permanecían a flote. Poco después, el periquete rupestre se convirtió en periquete cuneiforme, ideográfico y jeroglífico.

    Se dice que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso a causa de un periquete muy malo: "ya no le edén". Cuentan las antiguas estelas petroglíficas que en la Torre de Babel tuvo lugar el primer Congreso Mundial de Periqueteros. Los sucesivos Patriarcas del periquetismo sobrevivieron a todas las persecuciones ordenadas por los Emperadores Gramáticos. En la Grecia clásica el sabio Pericles fue el Pericletero mayor, mientras que Aristóteles abría salones de Estética, Pitágoras inventaba el famoso Periqueteorema de él mismo y Platón dialogaba con sus platillos arquetípicos.

    Por cierto que la palabra "periquete" es de origen griego. Viene del prefijo Peri (entorno, alrededor) y de la raíz Keté o Cuete (embriaguez). Vendría a significar algo así como "andar ebrio alrededor de algo". En sentido figurado se refiere al entusiasmo producido por el juego de las palabras.

    De Grecia el periquete saltó a Roma, donde el vate Virgilio inventó el periquete con aliento bucólico, y de ahí a todo el mundo occidental, gracias a los juglares, alarifes, zahires y transhumantes que esparcieron la sarna subrepticiamente, con apariencia de frases humorísticas que todo mundo repetía con alborozo, sin sospechar siquiera los alcances que llegaría a tener en el futuro Siglo XXI.

    Gracias a la invención de la imprenta por Gutenberg y de la fotocopiadora por el señor Xerox, el periquete se difundió en todas las universidades y centros de alta cultura de la Edad Media y el Renacimiento, incluida la Real y Pontificia Academia de Altos Estudios Periqueteros.

    En España, el patriarca del periquete fue don Cristóbal Colón, inventor del periquete de Indias, quien se fue de pinta con la niña y la Santamaría, con la oculta misión de difundir el periquetismo en el Nuevo Mundo. Su elevada misión tuvo tanto éxito, que por un tiempo los geógrafos dudaron en llamar al nuevo continente "América" o "Periquetia". Se rumora que fueron sobornados por los antepasados de Azcárraga para llamarle América.

    En la Nueva España el periquete conoció su mayor florecimiento, como lo demuestra la obra de don Joaquín Fernández de Lizardi Mucho, llamada "El periquete sarniento". Tuvo muchos seguidores en el Nuevo y en el Viejo continente, pero ninguno tan célebre como don Ramón Gómez de la Sarna, quien desafortunadamente cometió el error de llamarlo "greguería", por lo que fue severamente sancionado al negársele repetidamente el Premio Nobel, hasta que de tanto No Verlo se murió en el exilio argentino. Por cierto que ahí surgió otro periquetero de altos vuelos llamado Macedonio Fernández, célebre por su colección de prólogos a la novela inexistente y por sus periquetes de Todo y Nada, que sólo entendieron Julio Cortázar y algún otro cronopio inteligente.

    En México los seguidores de Fernández de Lizardi Mucho, fueron pocos pero picados. Recientemente —es decir, desde 1987— algunos se han congregado en torno al periquetero mayor de la Sultana de Occidente, Arduro Suaves, quien funge simultáneamente como Conserje del Club de Periqueteros Cada Vez Más Solitarios de Occidente, Asociación Banal, y corrector incorregible de los textos ajenos.

    Digno representante del antiguo linaje periquetero, ha sabido difundir, refundir y confundir a los nobles habitantes de la Perla Apatía, con la sabiduría concisa, precisa y circuncisa de sus lenguaraces invenciones, que muy pronto, estoy seguro, le premiarán con el Nobel, el Rulfo, o de perdida con un busto en el pasillo de la Conacultura nacional.