
Tres momentos en la investigación documental
Marta Leticia Villaseñor García*
El ser humano en su constante lucha contra lo desconocido, se vio
empujado a crear la ciencia, extensión natural de su imaginación y su memoria. La
ciencia no es un invento gratuito y etéreo, sino un instrumento para conocer mejor la
naturaleza. La realidad nos ofrece un cúmulo de datos, ante los cuales hemos de encontrar
los relacionados con el asunto que pretendemos indagar. La actual sociedad tan saturada de
procesos científicos y recursos informativos está constituida para funcionar gracias al
conocimiento: información más aprendizaje.
La información es un cauce fundamental para la transmisión del
conocimiento. A través de ella el hombre tiene la posibilidad de ampliar su formación,
dotándolo de valiosos instrumentos que le permiten crear sus propias opiniones y
conformar su modo de actuación. Nunca como ahora nos habíamos encontrado tan alto en ese
proceso iniciado hace siglos. Los avances de la ciencia y de la tecnología se construyen
sobre bases científicas que tienen su origen no sólo en razones de estructura interna,
sino también en factores dinámicos, históricos y filosóficos de la teoría.
Los avances de la ciencia y la tecnología, la explosión de
publicaciones científicas y técnicas, la revolución de las comunicaciones y la
informática nos sitúan ante una nueva realidad cultural que no es fácil de definir. En
la divulgación científica, como en la ciencia misma, es importante el trabajo metódico
y regular para conseguir los resultados deseados, así pues, en la era de la ciencia, la
comunicación del saber se organiza en tres distintas esferas: aprendizaje a través de la
investigación, sistematización de la enseñanza, y la divulgación de los resultados de
cada proceso.
¿Cómo optimizar tan abundante información?
Frente a la avalancha de datos, la informática es el principal método que sirve para
canalizarlos con el fin de realizar mejores y más rápidos trabajos determinados. La
información y los conocimientos científicos que se manejan, cuentan con tecnologías
avanzadas para estar al día. Para evitar la disociación entre los productores de ésta
información y los receptores; para evitar que la comunicación decaiga en manipulación a
gran escala; para evitar convertirnos en consumidores pasivos; en analfabetos funcionales
dentro de un entorno sin referencias, debemos clarificar primeramente el fin y enseguida
utilizar los nuevos medios y tecnologías como herramientas.
En la actualidad, cualquier campo del saber cuenta ya con una amplia
producción documental en los más variados soportes: los instrumentos para difundir la
información, el servicio de búsquedas bibliográficas automatizadas, las tecnologías
multimedia, como CD-ROM. Ante esta riqueza de recursos no se puede no ser indiferentes ni
ignorantes de las transformaciones que se han producido.
¿Cómo acceder y usar la documentación?
En la actualidad se hace necesario el adiestramiento en las tecnologías de la
informática; hoy día no se puede reducir la información a un tipo de soportes impresos,
sino que debemos:
1. Adquirir y usar con precisión la terminología básica
informativo-documental.
2. Identificar, describir, comparar y utilizar diferentes soportes de
información, localizando e interpretando correctamente las reseñas informativas.
3. Identificar, describir, comparar y utilizar diferentes espacios de
información y documentación.
4. Utilizar los servicios telemáticos de información.
5. Conocer, valorar y apreciar el mundo de la información, su
desarrollo histórico y tecnológico, sus contextos de conservación y difusión, su
influencia en la vida sociocultural.
¿Cómo trascender la biblioteca tradicional, por el centro de
documentación?
Lo que hasta ahora venían siendo las Bibliotecas, se han ido transformando en Centros
de Documentación e información de ámbito local, nacional e internacional. El centro de
documentación es un espacio para recibir, almacenar y explorar los distintos soportes de
la información. Sus funciones son: recoger información, investigar y difundir la
información. El centro de documentación no se limita a recoger documentos escritos:
libros, revistas, periódicos..., sino que debe integrar y coleccionar otros soportes muy
variados, procedentes de fuentes informales o simplemente tabulares de información:
dossiers elaborados, resúmenes, fotografías, filmes, cintas magnéticas, cintas de
video; y todos los elementos utilizados para producir, reproducir o transferir un
documento o su contenido.
El centro de documentación en su estructura dinámica debe estar
organizado para poder realizar consultas inmediatas y directas, es decir, dotado de
espacios suficientes y medios técnicos adecuados. Estos centros normalmente comprenden:
una biblioteca, una sala de lectura y documentación, con terminal para computadoras, un
local polivalente donde puedan realizarse trabajos en grupos, un pequeño taller de
reprografía y un local acondicionado para proyección y audición. Tiene por objeto poner
a disposición de los usuarios todo tipo de información documental, escrita, tabulada,
gráfica, fílmica, sonora, etc., que pueda serles útil.
El caudal de documentación e información gracias a las modernas
técnicas de transmisión y soporte ha facilitado el desarrollo de estos centros
documentales y ha permitido ensanchar los campos en términos de interdisciplinariedad e
interacción, integrando recursos y resultados de materias afines, ampliando a límites
inabarcables el elenco. Una institución como el centro de documentación, crucial en el
proceso democratizador de la información moderna, difícilmente puede estar en
contradicción con la naturaleza de la sociedad crecientemente científica que le rodea.
Ante el cúmulo de datos que encontramos en la actualidad, vemos que el
gran reto es lograr ese equilibrio entre información y verdadero conocimiento. Esto se
logra en la coordinación de los tres momentos del saber expuestos anteriormente.
Referencias bibliográficas
AMAT, N. La Documentación y sus Tecnologías. Ed. Pirámide. Madrid,
1994.
SIERRA Bravo, R. Tesis Doctorales y Trabajos de Investigación Científica. Ed.
Paraninfo. Madrid, 1993.