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Guadalajara, México - Octubre de 1998 |
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Sensaciones de un espectador
Esta revista abre su portada al pintor Jorge Navarro, quien nos ofrece un excelente óleo, el cual nos sirve como pretexto para hablar de su obra que, llegada a la madurez, se antoja representativa de una de las corrientes plásticas que han dado a Jalisco presencia nacional gracias a un redescubrimiento de las raíces. Los muchos méritos de este pintor tapatío (1922), obligan a sintetizar la semblanza de una vida dedicada al oficio de creador, lo mismo que a la formación de quienes ya son hoy los nuevos y prometedores representantes de la plástica jalisciense:
La muestra que nos ocupa, de un espléndido colorido, corresponde a una etapa en la que el pintor se adentra en un nuevo lenguaje donde se funden lo autóctono con lo moderno, lo simbólico con lo metafísico... El resultado salta a la vista como una pieza oratoria magistral que invita a la interlocución y a la réplica. El espectador no puede ser más un ente pasivo cuando se enfrenta a la visión-sensación que Jorge Navarro propone. ¿En cuántas ocasiones nos percatamos de experimentar realmente algo que nos mueve más allá de lo cotidiano? Siempre o casi siempre estamos inmersos en el ajetreo de la rutina o en la indolencia del devenir de las horas, sin darnos tiempo de sentir –don maravilloso de la vida–.
Jorge Navarro, es un gran conocedor de las teorías artísticas y de las técnicas pictóricas, pero es sobre todo un practicante e incansable buscador de alternativas plásticas; expresa, por medio de líneas de sencillas y espontáneas pinceladas, un juego geometral de colores, donde el pigmento, lleno de destellos de luz, hace vibrar y vivifican a una pintura sólo en apariencia inmóvil.
Su obra nos conduce al duelo, a sentir la contraparte de la alegría
con sentidos tintes de agonía, que juntos armonizan el encuentro de lo negativo y lo
positivo, del dolor y el gozo, donde la muerte es aniquilada por la vida, una vida nueva
que surge del antagonismo de la pesadumbre y la desesperanza y que retorna en una fiesta
de color y de sensaciones lúdicas que despiertan emociones de júbilo, que al observar la
pintura parecen querer crecer, seguir por los senderos del muro y sacudir a nuestros
aletargados sentidos y decirles ¡están vivos! |
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