Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No.

10

(diez)

SECCIÓN

páginas

de la 96 a la 96 de 112

el recreo

Guadalajara, México - Octubre de 1998

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A propósito de la obra pictórica

de 

Jorge Navarro

Sensaciones de un espectador

Peregrinaje

Esta revista abre su portada al pintor Jorge Navarro, quien nos ofrece un excelente óleo, el cual nos sirve como pretexto para hablar de su obra que, llegada a la madurez, se antoja representativa de una de las corrientes plásticas que han dado a Jalisco presencia nacional gracias a un redescubrimiento de las raíces.

Los muchos méritos de este pintor tapatío (1922), obligan a sintetizar la semblanza de una vida dedicada al oficio de creador, lo mismo que a la formación de quienes ya son hoy los nuevos y prometedores representantes de la plástica jalisciense:

  • En 1957 gana el Premio Jalisco.

  • Dirigió la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara, de 1962 a 1968.

  • Fue director y maestro fundador de la Escuela de Artes Miguel Leandro Guerra, de Lagos de Moreno, Jal.

  • Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en México y el extranjero.

  • Su vasta producción ha pasado por las más diversas técnicas: dibujo, óleo, acrílico, aguafuerte, acuarela, pastel, etc.; en todos los formatos, incluido el mural; y con una amplia variedad de temas entre los que sobresalen la muerte, el paisaje mexicano y la angustia de la vida moderna.

    Acordes

La muestra que nos ocupa, de un espléndido colorido, corresponde a una etapa en la que el pintor se adentra en un nuevo lenguaje donde se funden lo autóctono con lo moderno, lo simbólico con lo metafísico... El resultado salta a la vista como una pieza oratoria magistral que invita a la interlocución y a la réplica. El espectador no puede ser más un ente pasivo cuando se enfrenta a la visión-sensación que Jorge Navarro propone.

¿En cuántas ocasiones nos percatamos de experimentar realmente algo que nos mueve más allá de lo cotidiano? Siempre o casi siempre estamos inmersos en el ajetreo de la rutina o en la indolencia del devenir de las horas, sin darnos tiempo de sentir –don maravilloso de la vida–.

Jorge Navarro, es un gran conocedor de las teorías artísticas y de las técnicas pictóricas, pero es sobre todo un practicante e incansable buscador de alternativas plásticas; expresa, por medio de líneas de sencillas y espontáneas pinceladas, un juego geometral de colores, donde el pigmento, lleno de destellos de luz, hace vibrar y vivifican a una pintura sólo en apariencia inmóvil.

Su obra nos conduce al duelo, a sentir la contraparte de la alegría con sentidos tintes de agonía, que juntos armonizan el encuentro de lo negativo y lo positivo, del dolor y el gozo, donde la muerte es aniquilada por la vida, una vida nueva que surge del antagonismo de la pesadumbre y la desesperanza y que retorna en una fiesta de color y de sensaciones lúdicas que despiertan emociones de júbilo, que al observar la pintura parecen querer crecer, seguir por los senderos del muro y sacudir a nuestros aletargados sentidos y decirles ¡están vivos!
    Presentamos también, sólo que en blanco y negro, algunas piezas más de nuestro huésped honorario,
la tarea se engalana con Jorge Navarro.

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