
Panorama de la investigación educativa en Jalisco, una mirada crítica desde los actores
Equipo La Tarea
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Cuando se definió el tema central de este número de
la tarea,
consideramos pertinente acercarnos, mediante un cuestionario, a distintos personajes
responsables o ejecutores, de la IE en Jalisco o conocedores de ella. La intención era
tener un panorama, desde distintas situaciones institucionales, del estado actual de la IE
en la entidad. |
¿QUIÉNES SON LOS ENTREVISTADOS?
Miguel A. Pérez Reynoso: Profesor normalista, psicólogo. Maestro en
Ciencias de la Educación por el ISIDM. Investigador y docente en la UPN. Activista
político-sindical. Ha colaborado en distintas publicaciones, escribe regularmente en la
"Página educativa" del periódico El Occidental. Ha promovido y colaborado en
distintas jornadas, independientes e institucionales de posgrado, capacitación docente y
formación de entrenadores deportivos, principalmente en el aspecto psicopedagógico.
Bertha Fortoul: Investigadora del Centro de Estudios Educativos, A. C. y
la Universidad Lasalle en México, D. F. Participó en la Consulta Nacional sobre
Formación y Actualización de Docentes, verificada en Guadalajara, Jal., en 1995.
Coautora del libro Más allá del salón de clases, que presenta una propuesta de
transformación de la práctica educativa desde la propia escuela, en forma colegiada.
Colaboró en la tarea,
Nº 7.
Lya Esther Sañudo: Profesora normalista, con maestría y doctorado en
Educación. Ganó el segundo premio en el Concurso de Investigación Educativa convocado
por la Sría. de Educación Jalisco, en 1994, con una investigación de corte
psicopedagógico. Ha sido docente en educación especial, normal superior y posgrado.
Sonia Reynaga: Investigadora de la UDG y el ITESO. Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores (SNI). Egresada de la Maestría en Ciencias del
DIE-CINVESTAV-IPN, cuenta también con estudios de doctorado en Educación. Publicó un
estudio sobre los posgrados de educación en Jalisco. Ha sido docente en distintas
maestrías.
LA ENTREVISTA
¿Cuáles son las características de la
investigación educativa en Jalisco?
Miguel Angel Pérez Reynoso. Bueno, considero que la investigación
educativa en nuestra entidad, atraviesa por una situación diferenciada, por un lado hay
apoyo a los que ya lo tienen y por otro, prácticamente no se brinda absolutamente nada, a
iniciativas y grupos emergentes que si bien no tienen una perspectiva amplia de
producción la pudieran lograr con apoyos e infraestructura básica.
Para el caso de la producción investigativa de nuestro medio,
considero que aún es muy deficiente y poco relevante. No contamos aún en nuestro
quehacer educativo e institucional con una cultura que nos lleve a priorizar las tareas de
la investigación encaminadas a contribuir al desarrollo educativo.
No conozco trabajos que se puedan contar mas allá de los dedos de una
mano, acerca de estudios y producciones que se generen fuera de los compromisos de
estudios de maestría y compromisos de trabajos institucionales por "encargo".
El hecho de que no exista un diálogo académico e institucional para potenciar la tarea
de investigación en nuestro medio habla de un problema que considero grave. Las
autoridades educativas por un lado con su racionalidad y sus intereses de poder, poco se
han preocupado en los hechos por articular una propuesta de desarrollo institucional para
nuestra entidad, que conciba como una tarea significativa y vertebradora a la
investigación educativa. Por otro lado se encuentran los grupos y las comunidades
académicas quienes se han encerrado en su propia torre de marfil al manejarse con cierto
nivel de soberbia y sentido de exclusividad, al ser objeto de su propia autocomplacencia.
Es posible afirmar que gran parte de la tarea así como de la
producción investigativa de los últimos diez años ha sido anárquica y desordenada,
motivada más bien por el deseo y las aspiraciones personales, que por la claridad y las
iniciativas gubernamentales.
Un aspecto que considero una gran limitante para la producción de
calidad es lo que tiene que ver con las modas teóricas y metodológicas y los diversos
vicios que han aprendido los futuros investigadores. De aquí se ha desprendido que la
tarea de la investigación se conciba como receta, o como un proceso mecánico carente de
inventiva y creatividad. Recordemos que una de las más grandes importancias de la tarea
de investigación en el campo educativo reside en esa posibilidad de creación a partir de
la reflexión y la mesura teórica de los sujetos que lo hacen. Este oficio, por buscar
explicaciones causales o por aportar opiniones puntuales sobre la problemática que nos
aqueja, no es una actividad muy socorrida por los integrantes de nuestras comunidades
académicas.
Uno de los principales problemas de la actividad de la IE en nuestro
medio es el aspecto del flujo de salida de los productos cuando éstos
existen. No existe una política editorial clara que permita difundir los diversos
reportes, productos o informes que se realizan en trabajos de investigación, aún los que
se hacen como tesis de grado en los centros de Maestría.
Por último, el aporte que hemos tenido con las teorías de
investigación hasta ahora ha consistido únicamente en la disputa de los espacios para
realizar la tarea.
Bertha Fortoul O. Considero que Jalisco tiene
investigación seria relacionada con los maestros de educación básica y, concretamente,
en procesos de intervención. Su preocupación desde hace varios años por el estudio de
estos temas los ha llevado poco a poco a ampliar los agentes contemplados, incursionando
en campos de dirección y gestión. Así mismo los ha llevado a estudiar los procesos de
intervención desde varios ángulos: epistémico, teórico, investigativo en cuanto tal.
Con respecto a este tema se ha preocupado tanto por la producción del
conocimiento como por la difusión del mismo en varios foros, publicaciones, etc.
Para mí, Jalisco tiene mucho que aportar al país en los procesos de
transformación dado que tiene un importante bagaje de información, ya sistematizada,
tanto a nivel del área temática como de herramientas para su estudio.
En la temática de enseñanza de las matemáticas, considero que en
Jalisco están dando pasos interesantes en cuanto a las posibilidades de
"traducir" lo que la investigación ha aportado en cuanto al aprendizaje de
dicha asignatura en estrategias áulicas viables para las condiciones actuales de los
docentes y de los alumnos de educación básica. Lo interesante de este proyecto ha sido
tanto su concreción en libros de texto como el seguimiento hecho a la aplicación de los
libros. La difusión de sus resultados es todavía muy incipiente.
No conozco aportes significativos de Jalisco en temas relacionados con
la educación preescolar, formación inicial de maestros, calidad de la educación, temas
que son de mi interés personal.
Lya Esther Sañudo. En este momento sólo me es
posible dar algunos indicadores del estado de la investigación en los programas de
posgrado de la Secretaría de Educación, ya que ése es el campo en el cual desarrollo mi
labor profesional. Es importante establecer que este nivel de la educación superior es de
muy reciente creación (desde 1989 las dos primeras instituciones de posgrado) y aunque se
produce investigación desde entonces, el proceso de consolidación ha sido difícil.
También han influido las condiciones de financiamiento de cada programa ya que algunos de
ellos son totalmente financiados por la Secretaría de Educación; otros, además del
apoyo de ésta, tienen ingresos por la vía de cuotas de los alumnos y los más recientes
son totalmente autofinanciables. Esta condición también impacta en el manejo diverso de
la investigación en los posgrados: dos instituciones, desde 1994 cuentan con plazas de
tiempo completo y medio tiempo, además de equipo de apoyo dedicado a la investigación,
el resto de las instituciones ha requerido de gestionar o contratar a los investigadores
que alimenten académicamente el programa.
Las investigaciones que están terminadas y en proceso, pueden generar
campos de trabajo que caracterizan la producción institucional. Provisionalmente y como
primer acercamiento, sin ambicionar una clasificación formal, estos campos giran
alrededor de:
1. El aprendizaje y la enseñanza.
2. La transformación de la práctica educativa.
3. El aprendizaje y la enseñanza de la historia.
4. La evaluación en la educación básica.
5. La evaluación curricular.
6. Formación de investigadores.
Lo anterior se refiere a la investigación que se desarrolla en cada
institución y que responde tanto a los intereses de cada investigador como a los
requerimientos curriculares e institucionales; su nivel de desarrollo es, por las razones
antes expuestas, heterogéneo. Sin embargo, la necesidad de establecer vínculos
interinstitucionales sinérgicos ha generado un campo de investigación compartido que
permite la producción colegiada de conocimiento. En este sentido, se encuentra en proceso
un proyecto interinstitucional de investigación evaluativa que intenta, además,
responder a la política nacional y estatal de evaluar el proceso y la producción de los
diversos programas de posgrado. A este proyecto se inscriben investigadores de trayectoria
que se encuentran adscritos a diferentes programas de posgrado y que llevan a cabo
proyectos que responden a tres dimensiones:
1. Las competencias iniciales y finales de los alumnos del posgrado.
2. El impacto social en cuanto a acciones y significados de los
programas de posgrado.
3. Los significados culturales producidos en el proceso de formación
del programa.
La producción de cada una de las instituciones, en relación a estos
proyectos, por su diverso desarrollo no coincide en su número. El Centro de
Investigaciones Pedagógicas y Sociales (CIPS) cuenta con trabajos terminados que han
recibido reconocimientos a nivel estatal y nacional y, al igual que el Instituto Superior
de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM), su producción ha sido
consistente y de impacto en diversas áreas educativas. Las demás instituciones, por su
muy reciente creación (1994-1995), apenas tienen proyectos en proceso y no se cuenta con
evidencias terminadas.
Cada una de las instituciones mencionadas disponen de apoyos
bibliográficos especializados en el área en la que se desempeña, pero especial mención
tiene la biblioteca del CIPS que se ha convertido en un lugar de consulta obligado, ya que
cuenta con fuentes documentales dirigidas al estudio de la educación y a su
investigación. Igualmente, el Centro de Documentación "Ana María Figueroa
Pintor" intenta dar al investigador apoyo, no sólo en la utilización de fuentes
bibliográficas sino en la información nacional e internacional por la vía de discos
compactos (ERIC, IRESIE-CISE, etc.) que contienen bases de datos que permiten construir
campos investigativos específicos actualizados.
La investigación del posgrado se encuentra en proceso y en franco
desarrollo en la Secretaría de Educación, es evidente que se encuentra en proceso de
consolidación, es posible que podamos ver, a mediano plazo, una producción más
consistente que incluya todos los programas existentes.
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¿Cuáles son las
características de los espacios institucionales que existen para facilitar la tarea de la
investigación educativa en nuestro medio?
MAPR. Bueno, en este aspecto se podrían ubicar solamente tres espacios
institucionales que son: a). El Departamento de Estudios en Educación de la UDG; b). El
Departamento de Investigación del ITESO, y c). La nueva instancia creada por la SE
pensada para ordenar las tareas de investigación. Podríamos hablar de una cuarta
instancia en donde se ubican los investigadores independientes, junto con los alumnos de
maestría.
La comparación que podríamos hacer con otras entidades considero que
es muy relativa, ya que los únicos espacios de comparación que tenemos a la mano, son
los congresos nacionales de investigación y aún ese espacio es muy engañoso. Más bien
habría que pensarse en términos de producción y su relevancia, aquí habría que
preguntarse cuántos libros y revistas se han editado en los últimos cinco años, que
recupere y difunda nuestra actividad investigativa, creo que son muy pocos.
Yo más bien lo vería en términos de comparación con los grandes
centros de investigación, destacando al Departamento de Investigación Educativa (DIE)
del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional
(CINVESTAV-IPN), el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos (CISE) de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hoy aglutinado en el Centro de Estudios
Sobre la Universidad (CESU-UNAM), y el Centro de Estudios Educativos, A. C. (CEE).
Nuestra producción está muy lejos de aquellos centros académicos, y
habría que pensar aquí en las secuelas que ha dejado el centralismo en todas las
actividades académicas en general.
BFO. Con respecto a los espacios institucionales,
tengo poco conocimiento de la investigación que se lleva a cabo en las Normales.
La investigación educativa ha estado ausente en las distintas Normales
del país, donde se abrieron espacios para la investigación sin tener las personas
capacitadas para ello. El único Estado que difunde más la investigación realizada en
este nivel es Veracruz.
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¿Cuáles son las
características de formación y producción de los investigadores?
MAPR. Creo que esto ya se ha trabajado mucho en estudios de carácter
nacional, destaco entre ellos lo aportado por Angel Díaz Barriga. Retomo algunos
elementos:
Los investigadores no se forman en los centros creados para
ello, ni siquiera en estudios de maestría creados para la investigación. Los
investigadores se forman, a partir de involucrarse e ir aprendiendo en la tarea de
investigar, junto con la revisión en su proceso en cuanto a la solidez de la formación
teórico-metodológica.
La mayoría de los investigadores que han incursionado en el
campo educativo, previamente ha tenido experiencia y tareas de docencia, que en muchas de
las ocasiones, (como en el caso de nuestras maestrías) se torna en una limitante.
Las tareas de investigación son cualitativamente distintas al
resto de las tareas académicas, en donde se incluyen la docencia y otras actividades. El
investigador es una persona capaz de abarcar conceptualmente la totalidad del fenómeno
sin estar involucrado rigurosamente a vivir desde dentro los fenómenos. Puede estar fuera
precisamente con la intención de encontrar otros elementos que permitan explicar dicho
fenómeno.
No ha sido posible en nuestro medio profesionalizar las tareas
de investigación que estén desligadas del resto de actividades académicas. Los
investigadores son también formadores (ofertan cursos de capacitación), son docentes en
las maestrías, articulistas, conferencistas, etc. Por lo tanto la tarea se ve
diversificada demeritando la calidad de la producción investigativa.
BFO. Con respecto a los investigadores, existe una
comunidad de investigadores, lidereada por Miguel Bazdresch, que tiene un excelente nivel
de discusión académica.
A nivel de difusión es, al igual que en las demás partes del país,
muy localista. Se sale poco de los límites de los Estados. La tendencia centralista
nacional dificulta considerablemente que las publicaciones, congresos, foros, discusiones
académicas lleguen al Distrito Federal y se conozcan en él. Pareciera existir mejores
vías de difusión entre estados cercanos, ya sea geográficamente, ya sea por afinidad
temática, ya sea por afinidad en las problemáticas a estudiar.
LES. Los investigadores que producen la investigación
en el posgrado en la Secretaría de Educación, cuentan o están cursando el grado de
maestría o doctorado. Muchos de ellos son egresados de las mismas instituciones; es
posible identificar investigadores con reconocimiento a nivel nacional con producción
consistente y probada, e igualmente, maestros que han mostrado gran calidad académica que
apenas inician con su experiencia como investigadores. De manera global, se identifican 35
investigadores en el posgrado, los cuales trabajan en diferentes porcentajes de tiempo en
la docencia y en la producción para la difusión. Algunos de estos investigadores han
cursado la Especialidad en Investigación Interpretativa, que tiene como finalidad el
propiciar un espacio formativo y especializado para los investigadores con trayectoria
como tales. La mayor frecuencia de investigadores se encuentra en el Centro de
Investigaciones Pedagógicas y Sociales (CIPS) e Instituto Superior de Investigación y
Docencia para el Magisterio (ISIDM), que además de las plazas que se les asignaron para
constituir su respectiva Unidad de Investigación, han, progresivamente, incrementado el
equipo enriqueciendo la producción.
Al interior de cada institución, en su mayoría, se realizan
seminarios para el análisis y discusión de los avances de investigación y es posible
identificar comunidades de investigadores en proceso de consolidarse. En este mismo
sentido, la investigación evaluativa interinstitucional que se encuentra en proceso
permite que algunos de los investigadores asignados a ella constituyan no sólo una
comunidad de investigadores al interior de su institución, sino que se convierta de
manera paulatina en una comunidad interinstitucional. Esto último sería deseable en
mediano plazo.
Los apoyos con los que estos investigadores trabajan son escasos y
tienen que ver con las mismas limitaciones con las que cuentan las instituciones que, en
la mayoría de los casos, les atienden lo más posible. Todavía encontramos en los
investigadores la tendencia a esperar a que las autoridades satisfagan sus necesidades
materiales; aunque, cada vez más, existen movimientos para acercarse y gestionar
financiamiento generado en diversos programas nacionales para el fortalecimiento de la
investigación.
Sonia Reynaga. Lo que a continuación expongo es una
reflexión inicial sobre cómo se forman y qué requieren los investigadores. Es un punto
de vista personal con base en la experiencia y el aprendizaje continuo que tuve la
oportunidad de iniciar hace 18 años.
En los últimos años se ha vuelto una práctica común el relacionar
la investigación con la obtención de grados (maestría y doctorado); sin lugar a dudas,
el estudio formal y sistemático brinda todo un respaldo, que se pone en acción al hacer
investigación, sin embargo, tener el grado de maestro o doctor no lo convierte a uno en
investigador, por más brillante que haya sido su recorrido en este tipo de estudios.
Desde mi experiencia, la construcción de las lógicas de sentido que
se elaboran para dar cuenta de un problema de estudio, son tan complejas, que requieren no
sólo el conocimiento disciplinar formal, sino todo un ethos y una internalización de
prácticas que apuntan hacia una vivencia más artesanal, es decir, se guarda una estrecha
relación, vinculación y articulación entre el aprendiz y el maestro.
Haber tenido la oportunidad de ser asistente de investigación,
elaborando lo que se conoce comúnmente como "la obra negra" (búsquedas
bibliográficas, de archivos, hemerográficas; elaboración de fichas, transcripción de
entrevistas, acompañamiento en el desarrollo de las entrevistas, etcétera), y a partir
de ésta iniciar un proceso de selección de información, con el fin de elicitar aquella
pertinente, relevante y actual, al problema de estudio; bajo un proceso de supervisión,
acompañamiento y confrontación. Todo ello ofrece un panorama inicial de qué se ha
hecho, cómo lo hacen, quiénes lo hacen y desde qué enfoque o perspectiva lo analizan.
El ser aprendiz, no sólo significa aprender lo que el maestro sabe, es decir, no sólo
tener los conocimientos que él tiene, sino significa un proceso de aprehensión, lo que
incluye conocimientos, actitudes éticas y valorales, construcción de lógicas,
reconocimiento de experiencias y, a la vez, iniciarse en una especie de rito de inserción
a una comunidad, en donde se conocen y valoran diferentes intereses, formas de trabajar,
organizaciones, metodologías y diversas formas de acceder al ámbito de la
investigación. Formarse como investigador supone el reconocimiento hacia la actitud de
aprendizaje continuo y mantener en cualidad de permanente, la capacidad de asombro.
La formación como investigador no tiene un camino único, ni una sola
puerta de acceso, quizá la más privilegiada por la sistematicidad, el aprendizaje y los
logros, sea en calidad de aprendiz o asistente. Sin embargo, y dadas las necesidades e
intereses, hay quien lo hace desde la necesidad de solución, es decir, una persona
interesada en la solución de un problema busca las formas o métodos para explicarse por
qué está sucediendo lo que le acontece y de qué forma podría construir una posible
solución u opciones para solucionar el problema que le aqueja.
Existe quien desde una demanda institucional y por mandato tiene que
solucionar un problema que si bien no le compete, o no le interesa, se ve en la
obligación de responder a una petición de índole laboral, o bien, como resultado de un
nuevo mito.
En el ámbito educativo, se han creado un sinnúmero de mitos, entre
ellos, es el de construir un nuevo perfil, el de docente-investigador. Quien ha tenido la
responsabilidad de ejercer la docencia se ha enfrentado a tener que formarse en términos
disciplinares, es decir, tener un cúmulo de conocimientos básicos amplio (los docentes
de educación primaria), o conocimientos de índole disciplinar (docentes de educación
media básica a superior); para cumplir con su función docente es necesario no sólo
tener el conocimiento, sino generar las estrategias pertinentes para propiciar los
procesos de enseñanza-aprendizaje, pasando por toda una reglamentación que va desde
pasar lista hasta aplicar exámenes, calificar y asentar los registros que les son
solicitados, todo ello, en un tiempo que en las más de las ocasiones es insuficiente.
Este trabajo se ve acompañado, no sólo por la generación de conocimiento por parte del
alumnado, sino por toda una serie de actitudes y valores que el maestro, con intención o
sin ella, transmite a los alumnos. Entre una de las actuales propuestas es que este
docente se convierta en investigador. Si bien, la propuesta es noble en su intención,
valdría la pena reflexionar sobre algunas preguntas que suscita: ¿A costa de su
práctica docente?, ¿tomando tiempo a la preparación o dedicación de su docencia?,
¿han sido preparados los docentes para hacer investigación?, ¿tienen los recursos que
se requieren para hacer investigación?, ¿quién y de qué forma los apoyarían para
hacer investigación?
Este tipo de preguntas, de ninguna manera tratan de poner en duda la
potencial capacidad de los docentes, por el contrario, consideramos que la labor docente
es tan compleja e importante que requiere una dedicación de tiempo completo. Quizá
valdría la pena preguntarse si una opción pertinente sería la vinculación docente con
los resultados de investigación.
Otra cuestión que queda para reflexionar es a quiénes y mediante qué
mecanismos sería loable, dada su experiencia como docente y sistematización de problemas
específicos, apoyar para que se dediquen a la investigación por determinados periodos o
de manera indefinida.
Como todos los caminos, el de hacer investigación es una ruta
compleja, y por lo tanto, cómo formarse para dar cuenta de ella no es único, aunque sí
prolongado y requiere un proceso de acompañamiento y/o de confrontación.
Comunidad e investigadores
¿Qué es una comunidad?, existen infinidad de textos, concepciones, enfoques
y definiciones que pueden dar cuenta de este aspecto. Sin embargo, lo importante de este
aspecto, considero desde mi experiencia, es que una comunidad se crea cuando se tienen
intereses comunes, pero sobre todo, el deseo y la voluntad de compartir y hacer búsquedas
de manera conjunta o complementaria. ¿Existe una comunidad de investigadores en México?
Considero que como una instancia unitaria no, pero sí existen comunidades de
investigadores, formadas o constituidas a partir de objetos de indagación comunes.
Es importante la pertenencia a las comunidades porque en ellas se tiene
el conocimiento del estado que guarda la investigación en un ámbito específico.
También son importantes las comunidades porque permiten establecer un punto de
comparación entre las formas y niveles de los diferentes investigadores. Existen
comunidades académicas que tienen reconocimientos reglamentados para sus diferentes
miembros de acuerdo a la madurez y competencias que les son reconocidas por determinada
comunidad.
Cabe reconocer que algunas comunidades han sido cuestionadas por el
gran número de investigadores excluidos de su ámbito de acción y de la posibilidad de
obtención de beneficios en conocimientos y en recursos financieros. Este aspecto es de
gran actualidad en nuestro país y debiera ser un tema, desde mi punto de vista, para la
reflexión de quienes actualmente encabezan algunas de estas comunidades (existen
comunidades que no han aceptado miembros que el mismo Sistema Nacional de Investigadores
ha distinguido como miembros), ya que en ocasiones no sólo son un espacio de apoyo e
intercambio, sino, en ocasiones, de generación de lineamientos que se tornan
autoritarios.
Apoyos (materiales, financieros, internos, de otros organismos)
El hacer investigación requiere contar con un respaldo institucional, no
sólo planteado a nivel de deseo o por decreto. Significa construir una serie de
estructuras, lineamientos y reglamentaciones que posibiliten el desarrollo de esta tarea
prioritaria. Toda institución, organización o instancia que tenga contemplado el
desarrollo de la investigación, debe considerar que esta tarea es una inversión a largo
plazo, para ello, se requiere de un fuerte financiamiento, no sólo para cubrir los
salarios de las personas dedicadas a esta actividad, sino también la inversión que se
requiere hacer en infraestructura (computadoras, mobiliario, archivos, bibliografías,
suscripción a revistas, etc.) y gastos de operación (viáticos, correo, largas
distancias, papelería, etc.).
Se requiere el apoyo institucional para participar en procesos de
formación, actualización y/o difusión de las actividades que demanda la investigación
(asistencia a cursos específicos, encuentros, congresos, simposia, etc.), De igual forma
se requiere el apoyo institucional para entablar y sostener intercambios académicos con
otras instituciones. El respaldo institucional y los mecanismos que ésta propicie, son
indispensables para pertenecer a las redes académicas y beneficiarse de los intercambios
que éstas ofrecen (no sólo cubrir cuotas de membresía, sino ofrecer eventualmente
apoyos como sedes de eventos o difusores de conocimientos).
Como lo mencioné en un principio, esta no es sino una reflexión
inicial que espero enriquecer a partir de los comentarios de los amables lectores.
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¿Cuáles son las
características de la producción y la difusión de lo que se ha trabajado en
investigación?
MAPR. Considero que ha sido muy pobre, debido al desorden y a la
anarquía institucional. No existen recursos para la investigación, y peor aún, no
existe claridad de lo que se espera que se haga. Las producciones son voluntariosas y
personales, entonces desde ahí se pueden medir. Y la producción prácticamente es
inexistente, no existe un solo organismo en nuestra entidad que tenga como tarea
sustantiva el editar textos, trabajos, reportes, avances, producciones, documentos finales
surgidos del campo de la IE.
LES. En este momento, la producción de la
investigación educativa tiene varias vías para difundir sus trabajos. En cada una de
ellas se pueden leer artículos, ensayos y reportes que los investigadores de las
instituciones de posgrado publican de manera consistente, tal es el caso de las revistas
"Educar" en su época anterior y la nueva, la tarea, etc. Sin embargo, existen
órganos de difusión generados al interior de las instituciones que permiten difundir los
trabajos de manera más directa. Se pueden leer los Cuadernos de Divulgación de la
Dirección de Posgrado e Investigación, los del ISIDM y del CIPS, la revista
"Mandala" de la Escuela Normal para Educadoras de Guadalajara y los diversos
documentos generados de los eventos internos, estatales o nacionales que cada institución
ha llevado a cabo.
Es importante hacer notar que aunque los investigadores pareciera que
ya tienen la competencia de publicar sus producciones, la mayoría de las publicaciones
son locales o cuando más, regionales.
Tres aportes consistentes, a partir de las publicaciones, que pueden
generar en concreto un campo de aporte, se refieren: uno de ellos a la investigación como
objeto de estudio en sí mismo (CIPS), a la investigación del aprendizaje y la enseñanza
de la historia (ISIDM) y al análisis y la transformación de la práctica educativa
(apartir de los trabajos generados en la Maestría en Educación con Intervención de la
Práctica Educativa).
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¿Cómo es la relación entre
la actividad de la IE que se realiza en nuestro medio, con el resto del contexto educativo
que existe en nuestra entidad?
MAPR. La relación se reduce a vínculos y convenios de carácter burocrático.
Por ejemplo se han creado las unidades de investigación en las escuelas Normales, pero
estas no ejercen ningún diálogo académico con el resto de la estructura de la
educación básica, y se pierde algo que es muy importante para fortalecer las líneas y
las áreas de investigación, el caudal productivo de los estudiantes para maestros o
maestros en formación.
Las principales áreas o asuntos neurálgicos que requirieran hacer
estudios serios en nuestra entidad prácticamente no existen. Los asuntos del rezago
educativo, de la eficiencia terminal, del impacto sobre ciertos proyectos o ciertas
iniciativas, requerirían un tratamiento desde la investigación, basado en compromisos
académicos no publicitarios, a cuyos compromisos habría que darles todos los apoyos que
se requieran. Sin embargo la realidad nos muestra todo lo contrario, anarquía en las
iniciativas, desorden en los compromisos, poca claridad en la tarea, los resultados son
informes poco contundentes en cuanto a su solidez teórica y su aporte.
En educación básica, en Jalisco, no existe una instancia formalizada
que se encargue de implementar tareas de investigación. Los equipos técnicos de apoyo,
comisionados a las diversas instancias de la estructura educativa en nuestra entidad
(inicial, preescolar, primaria, secundaria, especial, física, Normales, UPN, etc.) están
comprometidos a realizar todo lo que se les indica sin que medie la más mínima claridad
sobre el sentido de su tarea, cuál es la direccionalidad, el propósito, etc.
La no vinculación entre las tareas de investigación con el resto del
funcionamiento de la estructura institucional es fiel reflejo de la realidad institucional
de nuestro sistema educativo.
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¿Cuál es el futuro de la
investigación educativa en nuestra entidad?
MAPR. No tengo claro, ni tampoco puedo aventurar juicios acerca del
futuro de la IE en nuestra entidad. Lo que sí se podrían hacer es ejercicios de
escenarios posibles, jugando con las hipótesis y las posibilidades. Por ejemplo, si
cambian los lineamientos y las políticas y mejoran los apoyos, puede mejorar la
producción, si se ejerce una vinculación y una articulación entre la tarea de la IE con
el resto del funcionamiento institucional, tendremos un sistema más ordenado y de mejor
funcionamiento.
Lo que sí es ineludible es asumir de otra manera el compromiso para
con la IE y con sus representantes, es necesario hacer cambios y ajustes estructurales; de
lo contrario la tendencia continuará de igual manera.
Qué acciones es pertinente emprender:
Es necesario profesionalizar la figura del investigador, no sólo en el
nivel superior sino también en toda la estructura de la educación básica.
El primer compromiso del investigador es realizar estudios,
diagnósticos de la realidad en la que nos desenvolvemos, para plantearse nuevas preguntas
y nuevas líneas de trabajo.
Es necesario crear centros de investigación con apoyos y autonomía,
para que su funcionamiento con vida propia pueda articularse al resto de las actividades y
del hacer institucional.
Es urgente enlistar y jerarquizar las diversas necesidades educativas
en nuestra entidad que requerirían la realización de estudios y la producción de
explicaciones que permitan reorientar nuestra perspectiva educacional.
Otro de los aspectos urgentes y prioritarios que es necesario
reorientar a corto plazo, viene siendo la actividad investigativa de las Unidades de
Investigación (UDIs)y de los centros formadores de docentes. Habría que crear, con mucha
claridad, líneas y ejes de investigación, siendo responsables de ello, los académicos
de mayor tiempo y categoría en las instituciones, quienes se encargarían de fomentar
dicho trabajo. Los pasantes o los alumnos en formación tendrían la opción de
incorporarse a una de las líneas ya creadas para fortalecer y enriquecer los trabajos.
Los estudiantes tendrían una opción de titulación y los investigadores tendrían
auxiliares que enriquecerían el trabajo sin perder la perspectiva institucional.
Otra tarea prioritaria es la de crear espacios de difusión,
seleccionar las mejores tesis de maestría, y editarlas en forma de libro, hacer concursos
de investigación con el compromiso de publicar los reportes finales.
El aspecto básico al que se reduce todo, es que se ocupa una
reordenación de carácter institucional, en donde se incluya un plan estatal de
desarrollo basado en la investigación, en donde se perfilen por los expertos líneas,
áreas y ejes de investigación, para de ahí desprender proyectos específicos. Sin ello
seguiremos en el desorden, en la anarquía, en el hacer aparecer que hacemos sin producir
absolutamente nada.
LES. Apartir de las reflexiones personales derivadas
de la recuperación de mi labor en el campo, puedo proponer tres acciones que considero
necesarias para consolidar y mejorar la IE en las instituciones, una se refiere a las
autoridades educativas, otra al investigador como individuo y, finalmente, al investigador
como grupo de referencia. Estas acciones son:
1. Generar políticas de apoyo a las instituciones, para que éstas a
su vez tengan capacidad de apoyo a su comunidad de investigadores. Estos apoyos pueden
traducirse: en plazas de investigadores que tengan esa denominación para poder gestionar
su acceso al Sistema Nacional de Investigadores; en convenios con instancias e
instituciones necesarias para propiciar las gestiones de financiamiento y la vinculación
interinstitucional; en generar una administración propia de la investigación, que es de
distinta índole de la docente; en apoyos en viáticos y facilidades para asistir a
eventos necesarios para el desarrollo de la investigación; en equipar con tecnología de
punta las instituciones de posgrado; en facilitar la formación permanente del
investigador y establecer límites para la dedicación del investigador a otras tareas
ajenas a la investigación, etc.
2. Propiciar una cultura de la independencia investigativa: generando
en los investigadores competencias en la búsqueda de información electrónica nacional e
internacional para construir campos de conocimiento; desarrollar competencias en el uso de
la computadora para su producción y comunicación local, nacional e internacional con
otros investigadores creando grupos de referencia en su ámbito de investigación; crear
hábitos de búsqueda y gestión de fuentes de financiamiento alternas que permitan
obtener los recursos necesarios para producir investigación de calidad, etc.
3. Consolidar una comunidad de investigadores que encuentren en su
producción la caracterización propia del ámbito propio de la Secretaría de Educación,
con líneas comunes que se articulen en un campo más amplio educativo; que generen
teoría educativa aportando a este incipiente campo de la Ciencia de la Educación; que
por su proporción y relevancia impacten las políticas educativas estatales; que
incrementen, por su vinculación a la práctica, la calidad educativa del estado.
Posiblemente se está pensando que estas acciones sólo pueden darse en
mi imaginario, sobre todo en algunos rubros concretos, sin embargo, ya algunas de éstas
se encuentran contempladas en los programas de desarrollo educativo nacionales y
estatales, al igual que en las gestiones de la misma Secretaría de Educación. Claro que,
ni otorgando todo lo planeado garantiza lograr estas acciones. Finalmente, depende de
nosotros, las personas... es decir, de los investigadores.