Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No.

10

(diez)

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de la 21 a la 27 de 112

... el rollo

Guadalajara, México - Octubre de 1998

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Panorama de la investigación educativa en Jalisco, una mirada crítica desde los actores

Equipo La Tarea

Cuando se definió el tema central de este número de la tarea, consideramos pertinente acercarnos, mediante un cuestionario, a distintos personajes responsables o ejecutores, de la IE en Jalisco o conocedores de ella. La intención era tener un panorama, desde distintas situaciones institucionales, del estado actual de la IE en la entidad.

El cuestionario constó de seis indicadores, cada uno con subindicadores, y uno séptimo y último que tuvo un carácter abierto para agregados que quisieran hacer los encuestados.

Recuperamos las respuestas y puntos de vista de cuatro actores involucrados en responsabilidades de investigación en ciertos ámbitos institucionales. Presentamos, así, cuatro visiones: una nacional, Bertha Fortoul (BFO), investigadora de la Universidad Lasalle, A. C., de la ciudad de México; una visión universitaria, Sonia Reynaga (SR), quien desarrolla importantes tares de investigación en la UDG y el ITESO; una visión oficial o institucional, Lya Esther Sañudo (LES), directora de Estudios de Posgrado e Investigación de la Secretaría de Educación en Jalisco; y otra visión desde la educación básica, Miguel Ángel Pérez Reynoso (MAPR), que se desempeña como coordinador de investigación de la Dirección de Psicopedagogía de la SE.

A todas las personas se les hizo llegar el cuestionario por escrito, las respuestas se vierten tomando en cuenta la voz, o el texto que elaboraron. El contenido de este trabajo tiene como finalidad enriquecer el debate y continuar con la elaboración de diversas visiones alrededor del campo de investigación, que incursione en los hechos, fenómenos y problemáticas educativas. Cada uno de ellos respondió uno o varios puntos a su elección. Si bien las respuestas, en algunos casos, constituyen un todo homogéneo, se realizó una clasificación por puntos para comodidad de lectura. En cada uno de ellos se indica, con las siglas del nombre del entrevistado, los aspectos que se tocan y las respuestas que nos dieron. Agradecemos la valiosa aportación y el tiempo que nos dispensó cada autor.

Con este "debate", la tarea, retoma una vez más un aspecto crucial, como parte de los fenómenos educacionales, la reflexión y la indagación de los propios fenómenos. Esperamos que este trabajo sea del agrado de nuestros lectores.

¿Quiénes son los entrevistados?

Miguel A. Pérez Reynoso: Profesor normalista, psicólogo. Maestro en Ciencias de la Educación por el ISIDM. Investigador y docente en la UPN. Activista político-sindical. Ha colaborado en distintas publicaciones, escribe regularmente en la "Página educativa" del periódico El Occidental. Ha promovido y colaborado en distintas jornadas, independientes e institucionales de posgrado, capacitación docente y formación de entrenadores deportivos, principalmente en el aspecto psicopedagógico.

Bertha Fortoul: Investigadora del Centro de Estudios Educativos, A. C. y la Universidad Lasalle en México, D. F. Participó en la Consulta Nacional sobre Formación y Actualización de Docentes, verificada en Guadalajara, Jal., en 1995. Coautora del libro Más allá del salón de clases, que presenta una propuesta de transformación de la práctica educativa desde la propia escuela, en forma colegiada. Colaboró en la tarea, Nº 7.

Lya Esther Sañudo: Profesora normalista, con maestría y doctorado en Educación. Ganó el segundo premio en el Concurso de Investigación Educativa convocado por la Sría. de Educación Jalisco, en 1994, con una investigación de corte psicopedagógico. Ha sido docente en educación especial, normal superior y posgrado.

Sonia Reynaga: Investigadora de la UDG y el ITESO. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Egresada de la Maestría en Ciencias del DIE-CINVESTAV-IPN, cuenta también con estudios de doctorado en Educación. Publicó un estudio sobre los posgrados de educación en Jalisco. Ha sido docente en distintas maestrías.

La entrevista

¿Cuáles son las características de la investigación educativa en Jalisco?

Miguel Ángel Pérez Reynoso. Bueno, considero que la investigación educativa en nuestra entidad, atraviesa por una situación diferenciada, por un lado hay apoyo a los que ya lo tienen y por otro, prácticamente no se brinda absolutamente nada, a iniciativas y grupos emergentes que si bien no tienen una perspectiva amplia de producción la pudieran lograr con apoyos e infraestructura básica.

Para el caso de la producción investigativa de nuestro medio, considero que aún es muy deficiente y poco relevante. No contamos aún en nuestro quehacer educativo e institucional con una cultura que nos lleve a priorizar las tareas de la investigación encaminadas a contribuir al desarrollo educativo.

No conozco trabajos que se puedan contar mas allá de los dedos de una mano, acerca de estudios y producciones que se generen fuera de los compromisos de estudios de maestría y compromisos de trabajos institucionales por "encargo". El hecho de que no exista un diálogo académico e institucional para potenciar la tarea de investigación en nuestro medio habla de un problema que considero grave. Las autoridades educativas por un lado con su racionalidad y sus intereses de poder, poco se han preocupado en los hechos por articular una propuesta de desarrollo institucional para nuestra entidad, que conciba como una tarea significativa y vertebradora a la investigación educativa. Por otro lado se encuentran los grupos y las comunidades académicas quienes se han encerrado en su propia torre de marfil al manejarse con cierto nivel de soberbia y sentido de exclusividad, al ser objeto de su propia autocomplacencia.

Es posible afirmar que gran parte de la tarea así como de la producción investigativa de los últimos diez años ha sido anárquica y desordenada, motivada más bien por el deseo y las aspiraciones personales, que por la claridad y las iniciativas gubernamentales.

Un aspecto que considero una gran limitante para la producción de calidad es lo que tiene que ver con las modas teóricas y metodológicas y los diversos vicios que han aprendido los futuros investigadores. De aquí se ha desprendido que la tarea de la investigación se conciba como receta, o como un proceso mecánico carente de inventiva y creatividad. Recordemos que una de las más grandes importancias de la tarea de investigación en el campo educativo reside en esa posibilidad de creación a partir de la reflexión y la mesura teórica de los sujetos que lo hacen. Este oficio, por buscar explicaciones causales o por aportar opiniones puntuales sobre la problemática que nos aqueja, no es una actividad muy socorrida por los integrantes de nuestras comunidades académicas.

Uno de los principales problemas de la actividad de la IE en nuestro medio es el aspecto del flujo de salida de los productos –cuando éstos existen–. No existe una política editorial clara que permita difundir los diversos reportes, productos o informes que se realizan en trabajos de investigación, aún los que se hacen como tesis de grado en los centros de Maestría.

Por último, el aporte que hemos tenido con las teorías de investigación hasta ahora ha consistido únicamente en la disputa de los espacios para realizar la tarea.


Bertha Fortoul O. Considero que Jalisco tiene investigación seria relacionada con los maestros de educación básica y, concretamente, en procesos de intervención. Su preocupación desde hace varios años por el estudio de estos temas los ha llevado poco a poco a ampliar los agentes contemplados, incursionando en campos de dirección y gestión. Así mismo los ha llevado a estudiar los procesos de intervención desde varios ángulos: epistémico, teórico, investigativo en cuanto tal.

Con respecto a este tema se ha preocupado tanto por la producción del conocimiento como por la difusión del mismo en varios foros, publicaciones, etc.

Para mí, Jalisco tiene mucho que aportar al país en los procesos de transformación dado que tiene un importante bagaje de información, ya sistematizada, tanto a nivel del área temática como de herramientas para su estudio.

En la temática de enseñanza de las matemáticas, considero que en Jalisco están dando pasos interesantes en cuanto a las posibilidades de "traducir" lo que la investigación ha aportado en cuanto al aprendizaje de dicha asignatura en estrategias áulicas viables para las condiciones actuales de los docentes y de los alumnos de educación básica. Lo interesante de este proyecto ha sido tanto su concreción en libros de texto como el seguimiento hecho a la aplicación de los libros. La difusión de sus resultados es todavía muy incipiente.

No conozco aportes significativos de Jalisco en temas relacionados con la educación preescolar, formación inicial de maestros, calidad de la educación, temas que son de mi interés personal.


Lya Esther Sañudo. En este momento sólo me es posible dar algunos indicadores del estado de la investigación en los programas de posgrado de la Secretaría de Educación, ya que ése es el campo en el cual desarrollo mi labor profesional. Es importante establecer que este nivel de la educación superior es de muy reciente creación (desde 1989 las dos primeras instituciones de posgrado) y aunque se produce investigación desde entonces, el proceso de consolidación ha sido difícil. También han influido las condiciones de financiamiento de cada programa ya que algunos de ellos son totalmente financiados por la Secretaría de Educación; otros, además del apoyo de ésta, tienen ingresos por la vía de cuotas de los alumnos y los más recientes son totalmente autofinanciables. Esta condición también impacta en el manejo diverso de la investigación en los posgrados: dos instituciones, desde 1994 cuentan con plazas de tiempo completo y medio tiempo, además de equipo de apoyo dedicado a la investigación, el resto de las instituciones ha requerido de gestionar o contratar a los investigadores que alimenten académicamente el programa.

Las investigaciones que están terminadas y en proceso, pueden generar campos de trabajo que caracterizan la producción institucional. Provisionalmente y como primer acercamiento, sin ambicionar una clasificación formal, estos campos giran alrededor de:

  1. El aprendizaje y la enseñanza.

  2. La transformación de la práctica educativa.

  3. El aprendizaje y la enseñanza de la historia.

  4. La evaluación en la educación básica.

  5. La evaluación curricular.

  6. Formación de investigadores.

Lo anterior se refiere a la investigación que se desarrolla en cada institución y que responde tanto a los intereses de cada investigador como a los requerimientos curriculares e institucionales; su nivel de desarrollo es, por las razones antes expuestas, heterogéneo. Sin embargo, la necesidad de establecer vínculos interinstitucionales sinérgicos ha generado un campo de investigación compartido que permite la producción colegiada de conocimiento. En este sentido, se encuentra en proceso un proyecto interinstitucional de investigación evaluativa que intenta, además, responder a la política nacional y estatal de evaluar el proceso y la producción de los diversos programas de posgrado. A este proyecto se inscriben investigadores de trayectoria que se encuentran adscritos a diferentes programas de posgrado y que llevan a cabo proyectos que responden a tres dimensiones:

  1. Las competencias iniciales y finales de los alumnos del posgrado.

  2. El impacto social en cuanto a acciones y significados de los programas de posgrado.

  3. Los significados culturales producidos en el proceso de formación del programa.

La producción de cada una de las instituciones, en relación a estos proyectos, por su diverso desarrollo no coincide en su número. El Centro de Investigaciones Pedagógicas y Sociales (CIPS) cuenta con trabajos terminados que han recibido reconocimientos a nivel estatal y nacional y, al igual que el Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM), su producción ha sido consistente y de impacto en diversas áreas educativas. Las demás instituciones, por su muy reciente creación (1994-1995), apenas tienen proyectos en proceso y no se cuenta con evidencias terminadas.

Cada una de las instituciones mencionadas disponen de apoyos bibliográficos especializados en el área en la que se desempeña, pero especial mención tiene la biblioteca del CIPS que se ha convertido en un lugar de consulta obligado, ya que cuenta con fuentes documentales dirigidas al estudio de la educación y a su investigación. Igualmente, el Centro de Documentación "Ana María Figueroa Pintor" intenta dar al investigador apoyo, no sólo en la utilización de fuentes bibliográficas sino en la información nacional e internacional por la vía de discos compactos (ERIC, IRESIE-CISE, etc.) que contienen bases de datos que permiten construir campos investigativos específicos actualizados.

La investigación del posgrado se encuentra en proceso y en franco desarrollo en la Secretaría de Educación, es evidente que se encuentra en proceso de consolidación, es posible que podamos ver, a mediano plazo, una producción más consistente que incluya todos los programas existentes.

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¿Cuáles son las características de los espacios institucionales que existen para facilitar la tarea de la investigación educativa en nuestro medio?

MAPR. Bueno, en este aspecto se podrían ubicar solamente tres espacios institucionales que son: a). El Departamento de Estudios en Educación de la UDG; b). El Departamento de Investigación del ITESO, y c). La nueva instancia creada por la SE pensada para ordenar las tareas de investigación. Podríamos hablar de una cuarta instancia en donde se ubican los investigadores independientes, junto con los alumnos de maestría.

La comparación que podríamos hacer con otras entidades considero que es muy relativa, ya que los únicos espacios de comparación que tenemos a la mano, son los congresos nacionales de investigación y aún ese espacio es muy engañoso. Más bien habría que pensarse en términos de producción y su relevancia, aquí habría que preguntarse cuántos libros y revistas se han editado en los últimos cinco años, que recupere y difunda nuestra actividad investigativa, creo que son muy pocos.

Yo más bien lo vería en términos de comparación con los grandes centros de investigación, destacando al Departamento de Investigación Educativa (DIE) del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV-IPN), el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos (CISE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hoy aglutinado en el Centro de Estudios Sobre la Universidad (CESU-UNAM), y el Centro de Estudios Educativos, A. C. (CEE).

Nuestra producción está muy lejos de aquellos centros académicos, y habría que pensar aquí en las secuelas que ha dejado el centralismo en todas las actividades académicas en general.


BFO. Con respecto a los espacios institucionales, tengo poco conocimiento de la investigación que se lleva a cabo en las Normales.

La investigación educativa ha estado ausente en las distintas Normales del país, donde se abrieron espacios para la investigación sin tener las personas capacitadas para ello. El único Estado que difunde más la investigación realizada en este nivel es Veracruz.

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¿Cuáles son las características de formación y producción de los investigadores?

MAPR. Creo que esto ya se ha trabajado mucho en estudios de carácter nacional, destaco entre ellos lo aportado por Angel Díaz Barriga. Retomo algunos elementos:

  • Los investigadores no se forman en los centros creados para ello, ni siquiera en estudios de maestría creados para la investigación. Los investigadores se forman, a partir de involucrarse e ir aprendiendo en la tarea de investigar, junto con la revisión en su proceso en cuanto a la solidez de la formación teórico-metodológica.

  • La mayoría de los investigadores que han incursionado en el campo educativo, previamente ha tenido experiencia y tareas de docencia, que en muchas de las ocasiones, (como en el caso de nuestras maestrías) se torna en una limitante.

  • Las tareas de investigación son cualitativamente distintas al resto de las tareas académicas, en donde se incluyen la docencia y otras actividades. El investigador es una persona capaz de abarcar conceptualmente la totalidad del fenómeno sin estar involucrado rigurosamente a vivir desde dentro los fenómenos. Puede estar fuera precisamente con la intención de encontrar otros elementos que permitan explicar dicho fenómeno.

  • No ha sido posible en nuestro medio profesionalizar las tareas de investigación que estén desligadas del resto de actividades académicas. Los investigadores son también formadores (ofertan cursos de capacitación), son docentes en las maestrías, articulistas, conferencistas, etc. Por lo tanto la tarea se ve diversificada demeritando la calidad de la producción investigativa.


BFO. Con respecto a los investigadores, existe una comunidad de investigadores, lidereada por Miguel Bazdresch, que tiene un excelente nivel de discusión académica.

A nivel de difusión es, al igual que en las demás partes del país, muy localista. Se sale poco de los límites de los Estados. La tendencia centralista nacional dificulta considerablemente que las publicaciones, congresos, foros, discusiones académicas lleguen al Distrito Federal y se conozcan en él. Pareciera existir mejores vías de difusión entre estados cercanos, ya sea geográficamente, ya sea por afinidad temática, ya sea por afinidad en las problemáticas a estudiar.


LES. Los investigadores que producen la investigación en el posgrado en la Secretaría de Educación, cuentan o están cursando el grado de maestría o doctorado. Muchos de ellos son egresados de las mismas instituciones; es posible identificar investigadores con reconocimiento a nivel nacional con producción consistente y probada, e igualmente, maestros que han mostrado gran calidad académica que apenas inician con su experiencia como investigadores. De manera global, se identifican 35 investigadores en el posgrado, los cuales trabajan en diferentes porcentajes de tiempo en la docencia y en la producción para la difusión. Algunos de estos investigadores han cursado la Especialidad en Investigación Interpretativa, que tiene como finalidad el propiciar un espacio formativo y especializado para los investigadores con trayectoria como tales. La mayor frecuencia de investigadores se encuentra en el Centro de Investigaciones Pedagógicas y Sociales (CIPS) e Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM), que además de las plazas que se les asignaron para constituir su respectiva Unidad de Investigación, han, progresivamente, incrementado el equipo enriqueciendo la producción.

Al interior de cada institución, en su mayoría, se realizan seminarios para el análisis y discusión de los avances de investigación y es posible identificar comunidades de investigadores en proceso de consolidarse. En este mismo sentido, la investigación evaluativa interinstitucional que se encuentra en proceso permite que algunos de los investigadores asignados a ella constituyan no sólo una comunidad de investigadores al interior de su institución, sino que se convierta de manera paulatina en una comunidad interinstitucional. Esto último sería deseable en mediano plazo.

Los apoyos con los que estos investigadores trabajan son escasos y tienen que ver con las mismas limitaciones con las que cuentan las instituciones que, en la mayoría de los casos, les atienden lo más posible. Todavía encontramos en los investigadores la tendencia a esperar a que las autoridades satisfagan sus necesidades materiales; aunque, cada vez más, existen movimientos para acercarse y gestionar financiamiento generado en diversos programas nacionales para el fortalecimiento de la investigación.


Sonia Reynaga. Lo que a continuación expongo es una reflexión inicial sobre cómo se forman y qué requieren los investigadores. Es un punto de vista personal con base en la experiencia y el aprendizaje continuo que tuve la oportunidad de iniciar hace 18 años.

En los últimos años se ha vuelto una práctica común el relacionar la investigación con la obtención de grados (maestría y doctorado); sin lugar a dudas, el estudio formal y sistemático brinda todo un respaldo, que se pone en acción al hacer investigación, sin embargo, tener el grado de maestro o doctor no lo convierte a uno en investigador, por más brillante que haya sido su recorrido en este tipo de estudios.

Desde mi experiencia, la construcción de las lógicas de sentido que se elaboran para dar cuenta de un problema de estudio, son tan complejas, que requieren no sólo el conocimiento disciplinar formal, sino todo un ethos y una internalización de prácticas que apuntan hacia una vivencia más artesanal, es decir, se guarda una estrecha relación, vinculación y articulación entre el aprendiz y el maestro.

Haber tenido la oportunidad de ser asistente de investigación, elaborando lo que se conoce comúnmente como "la obra negra" (búsquedas bibliográficas, de archivos, hemerográficas; elaboración de fichas, transcripción de entrevistas, acompañamiento en el desarrollo de las entrevistas, etcétera), y a partir de ésta iniciar un proceso de selección de información, con el fin de elicitar aquella pertinente, relevante y actual, al problema de estudio; bajo un proceso de supervisión, acompañamiento y confrontación. Todo ello ofrece un panorama inicial de qué se ha hecho, cómo lo hacen, quiénes lo hacen y desde qué enfoque o perspectiva lo analizan. El ser aprendiz, no sólo significa aprender lo que el maestro sabe, es decir, no sólo tener los conocimientos que él tiene, sino significa un proceso de aprehensión, lo que incluye conocimientos, actitudes éticas y valorales, construcción de lógicas, reconocimiento de experiencias y, a la vez, iniciarse en una especie de rito de inserción a una comunidad, en donde se conocen y valoran diferentes intereses, formas de trabajar, organizaciones, metodologías y diversas formas de acceder al ámbito de la investigación. Formarse como investigador supone el reconocimiento hacia la actitud de aprendizaje continuo y mantener en cualidad de permanente, la capacidad de asombro.

La formación como investigador no tiene un camino único, ni una sola puerta de acceso, quizá la más privilegiada por la sistematicidad, el aprendizaje y los logros, sea en calidad de aprendiz o asistente. Sin embargo, y dadas las necesidades e intereses, hay quien lo hace desde la necesidad de solución, es decir, una persona interesada en la solución de un problema busca las formas o métodos para explicarse por qué está sucediendo lo que le acontece y de qué forma podría construir una posible solución u opciones para solucionar el problema que le aqueja.

Existe quien desde una demanda institucional y por mandato tiene que solucionar un problema que si bien no le compete, o no le interesa, se ve en la obligación de responder a una petición de índole laboral, o bien, como resultado de un nuevo mito.

En el ámbito educativo, se han creado un sinnúmero de mitos, entre ellos, es el de construir un nuevo perfil, el de docente-investigador. Quien ha tenido la responsabilidad de ejercer la docencia se ha enfrentado a tener que formarse en términos disciplinares, es decir, tener un cúmulo de conocimientos básicos amplio (los docentes de educación primaria), o conocimientos de índole disciplinar (docentes de educación media básica a superior); para cumplir con su función docente es necesario no sólo tener el conocimiento, sino generar las estrategias pertinentes para propiciar los procesos de enseñanza-aprendizaje, pasando por toda una reglamentación que va desde pasar lista hasta aplicar exámenes, calificar y asentar los registros que les son solicitados, todo ello, en un tiempo que en las más de las ocasiones es insuficiente. Este trabajo se ve acompañado, no sólo por la generación de conocimiento por parte del alumnado, sino por toda una serie de actitudes y valores que el maestro, con intención o sin ella, transmite a los alumnos. Entre una de las actuales propuestas es que este docente se convierta en investigador. Si bien, la propuesta es noble en su intención, valdría la pena reflexionar sobre algunas preguntas que suscita: ¿A costa de su práctica docente?, ¿tomando tiempo a la preparación o dedicación de su docencia?, ¿han sido preparados los docentes para hacer investigación?, ¿tienen los recursos que se requieren para hacer investigación?, ¿quién y de qué forma los apoyarían para hacer investigación?

Este tipo de preguntas, de ninguna manera tratan de poner en duda la potencial capacidad de los docentes, por el contrario, consideramos que la labor docente es tan compleja e importante que requiere una dedicación de tiempo completo. Quizá valdría la pena preguntarse si una opción pertinente sería la vinculación docente con los resultados de investigación.

Otra cuestión que queda para reflexionar es a quiénes y mediante qué mecanismos sería loable, dada su experiencia como docente y sistematización de problemas específicos, apoyar para que se dediquen a la investigación por determinados periodos o de manera indefinida.

Como todos los caminos, el de hacer investigación es una ruta compleja, y por lo tanto, cómo formarse para dar cuenta de ella no es único, aunque sí prolongado y requiere un proceso de acompañamiento y/o de confrontación.

Comunidad e investigadores

¿Qué es una comunidad?, existen infinidad de textos, concepciones, enfoques y definiciones que pueden dar cuenta de este aspecto. Sin embargo, lo importante de este aspecto, considero desde mi experiencia, es que una comunidad se crea cuando se tienen intereses comunes, pero sobre todo, el deseo y la voluntad de compartir y hacer búsquedas de manera conjunta o complementaria. ¿Existe una comunidad de investigadores en México? Considero que como una instancia unitaria no, pero sí existen comunidades de investigadores, formadas o constituidas a partir de objetos de indagación comunes.

Es importante la pertenencia a las comunidades porque en ellas se tiene el conocimiento del estado que guarda la investigación en un ámbito específico. También son importantes las comunidades porque permiten establecer un punto de comparación entre las formas y niveles de los diferentes investigadores. Existen comunidades académicas que tienen reconocimientos reglamentados para sus diferentes miembros de acuerdo a la madurez y competencias que les son reconocidas por determinada comunidad.

Cabe reconocer que algunas comunidades han sido cuestionadas por el gran número de investigadores excluidos de su ámbito de acción y de la posibilidad de obtención de beneficios en conocimientos y en recursos financieros. Este aspecto es de gran actualidad en nuestro país y debiera ser un tema, desde mi punto de vista, para la reflexión de quienes actualmente encabezan algunas de estas comunidades (existen comunidades que no han aceptado miembros que el mismo Sistema Nacional de Investigadores ha distinguido como miembros), ya que en ocasiones no sólo son un espacio de apoyo e intercambio, sino, en ocasiones, de generación de lineamientos que se tornan autoritarios.

Apoyos (materiales, financieros, internos, de otros organismos)

El hacer investigación requiere contar con un respaldo institucional, no sólo planteado a nivel de deseo o por decreto. Significa construir una serie de estructuras, lineamientos y reglamentaciones que posibiliten el desarrollo de esta tarea prioritaria. Toda institución, organización o instancia que tenga contemplado el desarrollo de la investigación, debe considerar que esta tarea es una inversión a largo plazo, para ello, se requiere de un fuerte financiamiento, no sólo para cubrir los salarios de las personas dedicadas a esta actividad, sino también la inversión que se requiere hacer en infraestructura (computadoras, mobiliario, archivos, bibliografías, suscripción a revistas, etc.) y gastos de operación (viáticos, correo, largas distancias, papelería, etc.).

Se requiere el apoyo institucional para participar en procesos de formación, actualización y/o difusión de las actividades que demanda la investigación (asistencia a cursos específicos, encuentros, congresos, simposia, etc.), De igual forma se requiere el apoyo institucional para entablar y sostener intercambios académicos con otras instituciones. El respaldo institucional y los mecanismos que ésta propicie, son indispensables para pertenecer a las redes académicas y beneficiarse de los intercambios que éstas ofrecen (no sólo cubrir cuotas de membresía, sino ofrecer eventualmente apoyos como sedes de eventos o difusores de conocimientos).

Como lo mencioné en un principio, esta no es sino una reflexión inicial que espero enriquecer a partir de los comentarios de los amables lectores.

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¿Cuáles son las características de la producción y la difusión de lo que se ha trabajado en investigación?

MAPR. Considero que ha sido muy pobre, debido al desorden y a la anarquía institucional. No existen recursos para la investigación, y peor aún, no existe claridad de lo que se espera que se haga. Las producciones son voluntariosas y personales, entonces desde ahí se pueden medir. Y la producción prácticamente es inexistente, no existe un solo organismo en nuestra entidad que tenga como tarea sustantiva el editar textos, trabajos, reportes, avances, producciones, documentos finales surgidos del campo de la IE.


LES. En este momento, la producción de la investigación educativa tiene varias vías para difundir sus trabajos. En cada una de ellas se pueden leer artículos, ensayos y reportes que los investigadores de las instituciones de posgrado publican de manera consistente, tal es el caso de las revistas "Educar" en su época anterior y la nueva, la tarea, etc. Sin embargo, existen órganos de difusión generados al interior de las instituciones que permiten difundir los trabajos de manera más directa. Se pueden leer los Cuadernos de Divulgación de la Dirección de Posgrado e Investigación, los del ISIDM y del CIPS, la revista "Mandala" de la Escuela Normal para Educadoras de Guadalajara y los diversos documentos generados de los eventos internos, estatales o nacionales que cada institución ha llevado a cabo.

Es importante hacer notar que aunque los investigadores pareciera que ya tienen la competencia de publicar sus producciones, la mayoría de las publicaciones son locales o cuando más, regionales.

Tres aportes consistentes, a partir de las publicaciones, que pueden generar en concreto un campo de aporte, se refieren: uno de ellos a la investigación como objeto de estudio en sí mismo (CIPS), a la investigación del aprendizaje y la enseñanza de la historia (ISIDM) y al análisis y la transformación de la práctica educativa (apartir de los trabajos generados en la Maestría en Educación con Intervención de la Práctica Educativa).

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¿Cómo es la relación entre la actividad de la IE que se realiza en nuestro medio, con el resto del contexto educativo que existe en nuestra entidad?

MAPR. La relación se reduce a vínculos y convenios de carácter burocrático. Por ejemplo se han creado las unidades de investigación en las escuelas Normales, pero estas no ejercen ningún diálogo académico con el resto de la estructura de la educación básica, y se pierde algo que es muy importante para fortalecer las líneas y las áreas de investigación, el caudal productivo de los estudiantes para maestros o maestros en formación.

Las principales áreas o asuntos neurálgicos que requirieran hacer estudios serios en nuestra entidad prácticamente no existen. Los asuntos del rezago educativo, de la eficiencia terminal, del impacto sobre ciertos proyectos o ciertas iniciativas, requerirían un tratamiento desde la investigación, basado en compromisos académicos no publicitarios, a cuyos compromisos habría que darles todos los apoyos que se requieran. Sin embargo la realidad nos muestra todo lo contrario, anarquía en las iniciativas, desorden en los compromisos, poca claridad en la tarea, los resultados son informes poco contundentes en cuanto a su solidez teórica y su aporte.

En educación básica, en Jalisco, no existe una instancia formalizada que se encargue de implementar tareas de investigación. Los equipos técnicos de apoyo, comisionados a las diversas instancias de la estructura educativa en nuestra entidad (inicial, preescolar, primaria, secundaria, especial, física, Normales, UPN, etc.) están comprometidos a realizar todo lo que se les indica sin que medie la más mínima claridad sobre el sentido de su tarea, cuál es la direccionalidad, el propósito, etc.

La no vinculación entre las tareas de investigación con el resto del funcionamiento de la estructura institucional es fiel reflejo de la realidad institucional de nuestro sistema educativo.

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¿Cuál es el futuro de la investigación educativa en nuestra entidad?

MAPR. No tengo claro, ni tampoco puedo aventurar juicios acerca del futuro de la IE en nuestra entidad. Lo que sí se podrían hacer es ejercicios de escenarios posibles, jugando con las hipótesis y las posibilidades. Por ejemplo, si cambian los lineamientos y las políticas y mejoran los apoyos, puede mejorar la producción, si se ejerce una vinculación y una articulación entre la tarea de la IE con el resto del funcionamiento institucional, tendremos un sistema más ordenado y de mejor funcionamiento.

  • Lo que sí es ineludible es asumir de otra manera el compromiso para con la IE y con sus representantes, es necesario hacer cambios y ajustes estructurales; de lo contrario la tendencia continuará de igual manera.

  • Qué acciones es pertinente emprender:

  • Es necesario profesionalizar la figura del investigador, no sólo en el nivel superior sino también en toda la estructura de la educación básica.

  • El primer compromiso del investigador es realizar estudios, diagnósticos de la realidad en la que nos desenvolvemos, para plantearse nuevas preguntas y nuevas líneas de trabajo.

  • Es necesario crear centros de investigación con apoyos y autonomía, para que su funcionamiento con vida propia pueda articularse al resto de las actividades y del hacer institucional.

  • Es urgente enlistar y jerarquizar las diversas necesidades educativas en nuestra entidad que requerirían la realización de estudios y la producción de explicaciones que permitan reorientar nuestra perspectiva educacional.

  • Otro de los aspectos urgentes y prioritarios que es necesario reorientar a corto plazo, viene siendo la actividad investigativa de las Unidades de Investigación (UDIs)y de los centros formadores de docentes. Habría que crear, con mucha claridad, líneas y ejes de investigación, siendo responsables de ello, los académicos de mayor tiempo y categoría en las instituciones, quienes se encargarían de fomentar dicho trabajo. Los pasantes o los alumnos en formación tendrían la opción de incorporarse a una de las líneas ya creadas para fortalecer y enriquecer los trabajos. Los estudiantes tendrían una opción de titulación y los investigadores tendrían auxiliares que enriquecerían el trabajo sin perder la perspectiva institucional.

  • Otra tarea prioritaria es la de crear espacios de difusión, seleccionar las mejores tesis de maestría, y editarlas en forma de libro, hacer concursos de investigación con el compromiso de publicar los reportes finales.

  • El aspecto básico al que se reduce todo, es que se necesita una reordenación de carácter institucional, en donde se incluya un plan estatal de desarrollo basado en la investigación, en donde se perfilen por los expertos líneas, áreas y ejes de investigación, para de ahí desprender proyectos específicos. Sin ello seguiremos en el desorden, en la anarquía, en el hacer parecer que hacemos sin producir absolutamente nada.


LES. Apartir de las reflexiones personales derivadas de la recuperación de mi labor en el campo, puedo proponer tres acciones que considero necesarias para consolidar y mejorar la IE en las instituciones, una se refiere a las autoridades educativas, otra al investigador como individuo y, finalmente, al investigador como grupo de referencia. Estas acciones son:

  1. Generar políticas de apoyo a las instituciones, para que éstas a su vez tengan capacidad de apoyo a su comunidad de investigadores. Estos apoyos pueden traducirse: en plazas de investigadores que tengan esa denominación para poder gestionar su acceso al Sistema Nacional de Investigadores; en convenios con instancias e instituciones necesarias para propiciar las gestiones de financiamiento y la vinculación interinstitucional; en generar una administración propia de la investigación, que es de distinta índole de la docente; en apoyos en viáticos y facilidades para asistir a eventos necesarios para el desarrollo de la investigación; en equipar con tecnología de punta las instituciones de posgrado; en facilitar la formación permanente del investigador y establecer límites para la dedicación del investigador a otras tareas ajenas a la investigación, etc.

  2. Propiciar una cultura de la independencia investigativa: generando en los investigadores competencias en la búsqueda de información electrónica nacional e internacional para construir campos de conocimiento; desarrollar competencias en el uso de la computadora para su producción y comunicación local, nacional e internacional con otros investigadores creando grupos de referencia en su ámbito de investigación; crear hábitos de búsqueda y gestión de fuentes de financiamiento alternas que permitan obtener los recursos necesarios para producir investigación de calidad, etc.

  3. Consolidar una comunidad de investigadores que encuentren en su producción la caracterización propia del ámbito propio de la Secretaría de Educación, con líneas comunes que se articulen en un campo más amplio educativo; que generen teoría educativa aportando a este incipiente campo de la Ciencia de la Educación; que por su proporción y relevancia impacten las políticas educativas estatales; que incrementen, por su vinculación a la práctica, la calidad educativa del estado.

Posiblemente se está pensando que estas acciones sólo pueden darse en mi imaginario, sobre todo en algunos rubros concretos, sin embargo, ya algunas de éstas se encuentran contempladas en los programas de desarrollo educativo nacionales y estatales, al igual que en las gestiones de la misma Secretaría de Educación. Claro que, ni otorgando todo lo planeado garantiza lograr estas acciones. Finalmente, depende de nosotros, las personas... es decir, de los investigadores.

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