Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 1

(uno)

SECCIÓN

páginas

de la 36 a la 36 de 48

... el rollo

Guadalajara, México - Diciembre de 1992

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Sobre textos y enseñanzas

Luciano González Velasco*

* Catedrático la Escuela Normal Superior de Jalisco (ENSJ).

La discusión que en estos últimos días se ha generado alrededor de los textos gratuitos, principalmente los de historia, para la educación primaria, se ha centrado casi exclusivamente en los contenidos de los mismos.

Si bien el mensaje es importante, lo es también la manera como se transmite.

¿Qué tiene de particular el contenido de un libro? Hay varias maneras de responder a esta pregunta. Por supuesto está lo que se dice, lo que no se dice y el cómo se dice. Todo ello proyecta una visión de la realidad y de las cosas que no sólo informa sino que también forma.

Esta perspectiva, desde la que se dicen las cosas, siempre será cuestionable, pues no solamente no se puede incluir todo lo que se podría decir sino que, además, por su misma interpretación de los hechos sociales, no puede representar un conjunto, menos un consenso de opiniones al respecto, o de maneras de entender y explicar hechos.

Así, aunque participen en la elaboración de los libros gentes de opiniones diversas, e incluso no muy acordes a las posturas tradicionales oficiales, el resultado no deja de ser sospechoso de representar la visión de la clase hegemónica.

La condición de texto nacional que obligatoriamente trabajarán alumnos y maestros en todo el país, lo convierte en el vehículo ideal para que uniforme e invariablemente diga y explique, pero también ideologice, sobre el acontecer y la realidad.

¿Cuál es la relación con el cómo se trasmite? En el caso de contenidos, el cómo se aprehenden tiene que ver con el sistema de enseñanza utilizado.

Cuando hay preocupación porque los niños repitan lo que dice el libro, "que sepan cosas", que opinen la lección, que sepan repetir nombres, fechas, lugares y todo aquello que representa un saber aparente, quien enseña no busca la comprensión ni menos la utilidad del saber adquirido para explicar y entender la realidad de manera que se logren condiciones para actuar sobre ella.

Este tipo de enseñanza es dogmático y no solamente se utiliza para enseñar historia sino, por desgracia, para otras disciplinas científicas.

Quien así enseña, actúa como motor de la visión que la clase dominante envía a las clases subalternas e imposibilita a estas últimas en sus posibilidades para expresar y practicar sus propias alternativas.

El papel del enseñante, de la manera expuesta, es el de un agente difusor que no comprende que él también pertenece a las clases dominadas. No existe así el compromiso, la conciencia social con la propia clase ni la posibilidad de comprometerse con la búsqueda de otras alternativas y espacios.

De esa manera, la perspectiva de la clase hegemónica penetra hasta todas las otras subculturas de su ámbito. Se llega al extremo de que cada subcultura se niega a sí misma o se concibe como errónea o de escaso valor frente a la subcultura dominante. Es decir, sólo tiene valor lo que dicen los libros y lo que explica el maestro. Los que estudian no pueden opinar o hacer explicaciones sobre su realidad "porque no saben" y porque su decir no está validado por su inclusión en un texto.

Pero, por fortuna hay otras maneras de enseñar, con la oportunidad de que cada quien aprenda, además de contenidos, a reflexionar, criticar, opinar, decidir y a reconocer las posibilidades para actuar y transformar la realidad. Con ellas los contenidos dejan de ser verdades absolutas o propiedad exclusiva de "los que hacen la ciencia", para volverse una posibilidad de ser y hacer para todos los sujetos.

Los textos toman, entonces y para la enseñanza, su dimensión real: auxiliares didácticos. Apoyos para el proceso enseñanza-aprendizaje que remiten a sus actores a posiciones y posibilidades de hacer sus propias explicaciones y convertirse en sujetos de la historia y del hacer ciencia.

Finalmente, nos toca a los maestros hacernos la pregunta: ¿estamos preparados y dispuestos para enseñar de esa manera?

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