Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 1

(uno)

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de la 37 a la 39 de 48

el recreo

Guadalajara, México - Diciembre de 1992

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No hay peor lucha que la que no se hace:

la lucha libre y su impacto social

Gildardo Meda Amaral*

* Docente de la Universidad Pedagógica Nacional (Unidad 142) y coordinador de la Secundaria Técnica Estatal No. 10 "República Italiana".

Una febrilidad inusitada

Un espectáculo que a últimas fechas ha adquirido una relevancia inusitada es la lucha libre. Semana tras semana nos encontramos con un público ávido de seguir, paso a paso, las peripecias de sus ídolos a través de la pantalla televisiva o de manera directa en las diversas Arenas del país.

Esta efervescencia se explica por el carácter masivo que le han imprimido la difusión de los costalazos, golpes, llaves y lances espectaculares a través de los medios masivos de comunicación, pero particularmente por la televisión.

Ante la relativa crisis en el espectáculo deportivo nacional, las empresas televisoras descubrieron que no era el fútbol (¡vaya partidos deslucidos hemos presenciado últimamente!), el boxeo, el tenis, las carreras de autos y el basquetbol, entre otros, deportes que atrajeran al público y cautivaran la expectación de la gran masa.

Aunque considerada siempre de manera marginal, la lucha libre aglutina el interés de los espectadores entre otras razones al hecho de la enorme difusión que ha tenido últimamente en los Estados Unidos y a la fidelidad de un determinado sector de aficionados del viejo cuño.

 

La guerra televisiva y la danza millonaria

Dentro de este marco, vemos competir a las televisoras estatal (en proceso de desincorporación) y privada, por acaparar los contratos de exclusividad de las emisiones luchísticas.

La presencia de la televisión en este terreno es reciente, aunque en Jalisco se da un caso excepcional al transmitiese, desde hace muchos años, las funciones de los martes de la Arena Coliseo, que no han estado exentas de los jaloneos de la televisión local, que en su disputa, la televisara que actualmente hace las transmisiones no duda en anunciarlas como "un fuerte golpe de los técnicos del 6", en alusión directa al canal 4 que anteriormente tenía los derechos reservados para la proyección de las mismas.

Sin embargo, las emisiones del consorcio privado (Televisa), provocaron que al hacerse en horario diferido a su verificación, pero similar a las funciones de algunas Arenas del país, el público empezara a ausentarse de las mismas para ver la lucha en la pantalla casera. Esta situación motivó que dicha empresa entrara en pugna con el Sindicato de luchadores orillando a los gladiadores a amenazar, por vez primera en muchos años, con estallar un paro de labores si no se respetaban horarios de transmisión ya acordados. En pocas palabras: las estrellas del pancracio se vieron obligados a hacer "su luchita".

Televisa, a la que Raúl Trejo Delarbre ha señalado como una empresa dedicada de manera no exclusiva a la televisión, sino que tiene fuertes intereses en cine, videos, equipos de fútbol y hasta "pilones", creó una empresa ex profeso, la llamada Triple AAA (sic), para no estar al margen de la "danza millonaria", en que se ha convertido la lucha y entrar así al negocio de las promociones.

La fiebre luchística provoca también la proliferación de una amplia gama de publicaciones especializadas, además de la gran cantidad de objetos (fotos, llaveros, muñecos, máscaras, afiches, pósters, etc.) que inundan el de por sí ya inundado mercado de la economía subterránea mexicana.

Hasta la Lotería Nacional sacó una promoción especial de "Ráscale" alusiva a la lucha libre.

Dentro de los patrocinadores de estos eventos destacan las dos principales empresas cerveceros del país, cuya presencia infiere el hecho de que los espectadores de este deporte son un importante y potencial sector de consumidores, y por lo tanto, una inversión provechosa la que se realiza en su patrocinio.

 

Del arrabal a la elite

Jalisco se considera como "semillero" de grandes luchadores que bajo la escuela del "diablo" Velasco, destacado forjador de atletas del pancracio, han sobresalido a escala nacional.

La Arena Coliseo ha sido el escenario que martes a domingos, desde hace muchos años, alberga a miles de frenéticas gargantas que acuden ritualmente a apoyar, gritar, chiflar, mentar madres y enmudecer ante las emociones diversas que se producen alrededor del cuadrilátero. Pero quién no recuerda aquellas memorables funciones de barriada organizadas en la "Arena Juárez', "La Oblatos" en el "Yoli Ramírez", el "Río de Janeiro" y en el desaparecido "Coliseo Olímpico Municipal".

A últimas fechas, y merced fundamentalmente al auge televisivo, en nuestra ciudad se han improvisado escenarios en discotecas y restaurantes folclóricos de lujo, en donde se llega a cobrar hasta 100 mil pesos por la admisión a ellos. Produciéndose con ello un fenómeno similar, guardando las distancias del caso, al producido en Argentina con el tango, que de ser una clara manifestación del arrabal, de la clase baja, se constituye en una expresión pluriclasista.

Sin embargo, muchos de esos nuevos aficionados se retirarán de las Arenas en la medida que pase la novedad, en que se harten de la abundante propaganda generada por la televisión, que en miércoles, sábados y domingos, transmite hasta cinco funciones por semana.

 

Impacto en el público

La lucha libre, si bien está ideada para agradar a la gran masa, no impide que ciertos sectores se identifiquen con algunos luchadores en particular.

Así las mujeres, que hasta hace algún tiempo eran un sector minoritario del público, y que día a día acuden en mayor número a las Arenas, suspiran por el Vampiro Canadiense o Konan; a los niños es común encontrarlos en la calle o escuela hablando de las últimas hazañas de Atlantis, Octagón, o el Perro Aguayo. Pero también para aquellos aficionados de abolengo, de muchos años, están las figuras de El Santo, Blue Demon, Tinieblas, Solitario, Ángel Blanco, Gran Markus y una gran cantidad de juniors, que se enfundan la casaca para revivir añejas glorias de sus antepasados.

La edificación de ídolos no respeta regionalismos, así Ringo y Cachorro Mendoza son populares en Mezcala de la Asunción, como también "Los Dinamita" (Cien caras, Máscara Año 2000 y Universo 2000 ) lo son en Lagos de Moreno.

 

Máscaras, cabelleras, feos y guapas 

La filigrana, la lentejuela, las máscaras, coloridos atuendos, guapas luchadoras (otras, no tanto) las luces y el sonido le imprimen un toque especial al show. Atraídos por ese glamour y por los lances y evoluciones de los gladiadores, es cada vez más numeroso el publico que está al pendiente del televisor o en la Arena para seguir las peripecias de este espectáculo.

Cuando se llega al extremo de la rivalidad no falta que se disputen "Campeonatos Nacionales o Mundiales" de organismos fantasmas o poco serios, que no están registrados en alguna asociación deportiva reconocida internacionalmente, o que apuestan sus máscaras o sus cabelleras.

Las reglas de la lucha libre son poco claras ya que no existe, por ejemplo, una tabulación de los pesos de los luchadores, así vemos a dos sujetos que disputan el campeonato de una categoría y la diferencia de pesos entre ambos es notoria; suben al ring uno o dos árbitros según le pegue la gana a la empresa; existen golpes prohibidos que se les toleran a unos y se les recrimina a otros y la parcialidad de los jueces hacia algún bando es notoria, pero también forma parte del espectáculo, entre otras situaciones.

 

Verdad o simulación

 Existen detractores de la lucha libre que sostienen que más que nada es puro teatro y simulación, y a ello contribuye el hecho de que los luchadores suban al ring acompañados de luces y sonidos, que entre paréntesis el que existe en la Arena Coliseo local está infame, ya que cualquier sonido de escuela primaria está mejor que ese, de guapas edecanes que recrean la pupila del más despistado de los espectadores y se arma tremenda tremolina con sus desplantes y aspavientos.

Con el argumento de un intenso trabajo de gimnasio, se trata de justificar que los gladiadores después de recibir inmisericordemente golpes y castigo en general, algunos hasta por espacio de 10 minutos, tengan reacciones espectaculares para someter a su rival, cambiar el fiel de la balanza, y enardecer a las multitudes.  Estamos pues, ante prohombres y prohembras que después de salir desfallecientes un día, dos días después se encuentran en condiciones para subir de nueva cuenta a1 cuadrilátero y recibir otra felpa similar, ya que un luchador con cierto cartel tiene un promedio de 3 o 4 luchas por semana. Situación esta que es muy difícil de creer.

Mención aparte merecen los referees que, a diferencia de cualquier deporte, en lugar de administrar justicia se dedican a evidenciar su apoyo a algún bando específico, y que al igual que los luchadores se les ubica, por parte del público, dentro del grupo de "sucios" o "limpios".  Ellos influyen fehacientemente en la resolución de la contienda, lo que permite inferir que ciertos resultados están amañados de antemano, para que posteriormente se den luchas de "revancha" que dejan jugosas ganancias en taquilla e importantes bolsas económicas para los protagonistas de la simulación.

Por cierto que la expectación llega al clímax, cuando el referee recibe un golpe por parte de algún luchador que decide administrar justicia por su propia mano y todavía más cuando alguna fémina luchadora le aplica un golpe con alguna parte delicada de su cuerpo; la hilaridad no se deja esperar.

 

La educación, los niños y la lucha libre

Como educadores debemos dilucidar qué tan benéfico resulta para los niños y jóvenes presenciar este espectáculo en la televisión y que estos tengan libre acceso en las Arenas del país. Dicho análisis debe ser lo más completo y profundo posible.

En la actualidad es sumamente difícil, prácticamente imposible vivir al margen de la televisión, por lo que antes de proponer que el niño deje de verla, debemos procurarle condiciones propicias para que la observe de una manera más objetiva y crítica y no de una manera pasiva.

Hablando de deportes y espectáculos, la lucha libre, el box y las corridas de toros, forman parte de una cierta irracionalidad de la especie humana, que en los albores del siglo XXI no debemos empecinarnos en legarlos como herencia cultural hacia las nuevas generaciones.

Por lo pronto, sería recomendable que los niños vieran la televisión acompañados de un adulto que les indique los riesgos que conlleva el que se imite lo que realizan los luchadores, y que en las Arenas no se permita el acceso a niños que acudan solos a ellas.

En relación con la polémica suscitada alrededor de los nueve libros de texto de Historia de México, acerca de las supresiones e inclusiones de temas y personajes de nuestro devenir nacional, se habla acerca de los Niños Héroes y el Pípila, de Octavio Paz, Pedro Infante y Blanca Estela Pavón, entre ellas. Pero nadie ha expresado que en los textos hace falta la inclusión de Santo "El Enmascarado de Plata", personaje surgido del espectáculo luchístico y que se proyectó a las pantallas de cine, en la buena época del mismo, que dicho sea de paso, tiene el mérito especial de ser el mexicano que más películas ha protagonizado en toda la historia del cine nacional.

Por si esto fuera poco, en sus filmes se enfrenta a vampiros, momias, seres de ultratumba, científicos locos, extraterrestres y demás caterva de maniáticos que quieren apoderarse y sojuzgar a la humanidad, triunfando siempre sobre el mal.

Controvertido el personaje, pero al menos no debe ser ignorado, por ser ídolo de varias generaciones y ser también nuestro Superman mexicano.

La lucha libre considerada como deporte o espectáculo, como verdad o simulación, es un mundo que nos envuelve y nos subyuga y que no debemos ignorarlo, o como dice un conocido conductor de televisión, ¿Usted qué opina?

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