Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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... el rollo

Guadalajara, México - Septiembre de 1992

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¿Por qué surge el PALEM?

Mercedes Palencia Villa*

* Asesora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 141, Guadalajara.

Antecedentes

La alfabetización sigue siendo una problemática central en la educación en México, en virtud de que el fracaso escolar ha sido la causa de un índice muy alto de reprobación en el primer grado de primaria. Lo anterior tiene como consecuencia una alta carga económica para la Secretaría de Educación Pública por cada alumno reprobado y, a largo plazo, propicia la deserción en alumnos repetidores.

Los maestros de primaria consideran por regla general que un niño repetidor presenta problemas de aprendizaje, por lo que en su mayoría son tratados como tales y canalizados a grupos integrados dependientes de la Dirección General de Educación Especial.

Al llegar los niños a estos centros, el maestro de educación especial verifica que, en muchos de los casos , el problema no radica en los alumnos sino en metodologías no pertinentes aplicadas a los procesos conceptuales de los niños. La información manejada por este maestro especial no es la misma que conocen los maestros de primaria, debido a que la Dirección de Educación Especial ha realizado investigaciones al respecto como alternativa pedagógica para facilitar el aprendiza de niños con problemas.

La Secretaría de Educación Pública para resolver esta desinformación en los maestros de primaria creó, en el período escolar 1985-1986, un proyecto llamado PALEM, cuyas siglas significan Propuesta para el Aprendizaje de la Lengua Escrita y las Matemáticas, con la finalidad de dar capacitación a los maestros de primero y segundo grados de Educación Primaria, y su dirección técnica estuvo a cargo de Educación Especial los dos primeros años.

 

¿Por qué se trata de una propuesta y no de un método?

El problema de la lectura y la escritura ha sido planteado como una cuestión de métodos. Hacia la búsqueda del más eficaz, han surgido métodos sintéticos que parten de elementos menores de las palabras y métodos analíticos que inician de la palabra o de unidades mayores.

El requisito indispensable para la aplicación de cualquier método es que el niño se encuentre en estado madurez, mediante la garantía de haber cursado tres años de preescolar y que tenga seis años cumplidos.

La madurez implica haber tenido habilidades perceptivas, en virtud de que se concibe el aprendizaje de la lectura simplemente como una asociación entre repuestas sonoras a estímulos gráficos.

Los métodos han descuidado dos aspectos que son fundamentales, según las investigaciones de Emilia Ferreiro: "La competencia lingüística del niño y sus capacidades cognoscitivas".

Estos dos aspectos inciden en el proceso conceptual del niño antes de ingresar a la escuela, de tal manera que el niño que ha tenido posibilidades en su familia de tener contacto con la lengua escrita, estará en ventaja con respecto de aquellos niños cuyo contexto familiar no utiliza este objeto de conocimiento como instrumento indispensable en su vida.

Lo anterior se evidencia en los resultados finales de los primeros grados, cuando los maestros no nos explicamos la causa de que los niños no aprendan a leer y a escribir, ya que el método que utilizamos se aplicó de manera sistemática y se dieron religiosamente todas las letras del alfabeto.

Algunos maestros concluyen que los niños presentan problemas de aprendizaje; otros plantean que se trata de herencia familiar, ya que sus hermanos han realizado el primer grado dos veces; sin embargo, quedará en nuestras conciencias cierta inquietud, porque sabemos por otra parte, que tales alumnos "no son tan tontos", por el contrario, son capaces en matemáticas ya que fuera de la escuela ayudan a sus padres en el comercio.

El fracaso escolar del niño en el primer grado es una marca difícil de borrar en su historia escolar, debido a que su fracaso escolar original formará en él una antipatía hacia todo lo relacionado con la lengua escrita, instrumento indispensable para su futura vida escolar.

Sólo siendo concientes de estas desigualdades culturales que influyen en el aprendizaje de la lengua escrita antes de ingresar a la escuela y, consecuentemente, impulsando estrategias pedagógicas a procesos conceptuales, estaremos dándoles las mismas oportunidades a todos los niños.

Por todo lo anterior, podemos concluir que el PALEM es una propuesta metodológica para el aprendizaje de la lengua escrita, dirigida a los cuatro momentos conceptuales por los que pasan los niños en la construcción de la misma, y, como tal, el maestro deberá elegir de éstas actividades pedagógicas las que resulten más adecuadas para los niños que atiende en su grupo, escuela y contexto social.

Sin embargo, dicha elección deberá basarse en una evaluación diagnóstica en el grupo, lo que permitirá al maestro evidenciar el proceso en que se encuentran sus alumnos y realizar una programación conforme a las necesidades conceptuales de los niños.

Por lo tanto, es preciso que existan propuestas pedagógicas dirigidas a necesidades conceptuales de los niños y no métodos preestablecidos, a grupos homogéneos inexistentes en la cotidianidad del aula escolar.

Lo anterior implica para los maestros desechar las recetas de métodos de lecto-escritura y comprometerse con el estudio del proceso conceptual de los niños, pues esto permitirá un mayor profesionalismo en nuestro quehacer docente y defendernos con solidez teórica ante cualquier alternativa comercial de métodos eficaces. Evidentemente, lo anterior implica un esfuerzo mayor de nuestra parte, en el sentido de evaluar a los alumnos de manera individual, así como de preocuparnos de su contexto. Si bien el sueldo que recibimos no es comparable con nuestro trabajo profesional, no es menos cierto que también nosotros nos apoyamos en este argumento para "no ser profesionales en nuestro quehacer docente". Sin embargo, la consecuencia de nuestra actitud no profesional es reproducir las mismas desigualdades sociales que criticamos en lo cotidiano, ¡en nuestra aula escolar!

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