Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 0

(cero)

SECCIÓN

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de la 03 a la 03 de 48

nosotros los profes

Guadalajara, México., septiembre de 1992

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15 de Mayo

Sonia Ibarra Ibarra*

* Investigadora de El Colegio de Jalisco.

Aliándonos a los "sentimentales", y estableciendo que determinados sentimientos humanos ciertas místicas sólo pueden expresarse adecuadamente a través de un ritual, bueno sería tratar de revigorizar algunas costumbres, como la conmemoración del día del Maestro.

     Esta fecha, contrariamente a lo que muchos suponen, fue establecida por decreto y no como una fecha del calendario comercial. El 30 de octubre de 1917 fue aprobado el proyecto de Ley que declaraba día del maestro el 15 de mayo. La fecha fue sugerida por el maestro Aureliano Esquivel Casas con una "intención de reivindicación, de liberación", al hacer coincidirla con el aniversario de la toma de Querétaro, que marcó el fin del Imperio de Maximiliano.

     No obstante haberse establecido por decreto, la fecha se fue asimilando poco a poco y, desde entonces, año con año se ha venido celebrando a nivel nacional de diversas formas: días de campo, festivales, homenajes, distinciones, fiestas, sorteos, incluso jornadas de lucha, como fue el caso del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación en Jalisco en 1936, cuando los maestros realizaron un gran mitin para solicitar la restitución de maestros cesados y la igualación de sueldos con el sistema federal, entre otras demandas.

     Donde realmente se volvió un ritual fue en los niveles de preescolar y de primaria, ya que nunca faltan en ese día las clásicas rosas rojas, los jabones perfumados, las lociones y las plumas grabadas como obsequios por parte de los alumnos, así como un rico desayuno ofrecido por los padres de familia.

     Esta celebración cumple ya 74 años, aunque recientemente ha ido perdiendo fuerza, en forma inversamente proporcional al desprestigio magisterial. A todos nos toca revitalizar esta tradición, pues al perderla nos estamos quitando también parte de nuestra propia autopercepción. ¿No será acaso que estamos perdiendo el orgullo por nuestra profesión? ¿Sería posible pensar en un mentor con 50 años de servicio a quien se le envía su reconocimiento por correo? ¡No¡, desde luego que el lenguaje simbólico es imprescindible cuando se quiere preservar el sentido del pasado y la fidelidad del gremio.

     Y no se trata de idealizar ni de sublimar al educador, sino de mantener vivas tradiciones que son fuertes factores de identidad.

     Es necesario que por lo menos cada año nos transmitamos ese mensaje de solidaridad, de compañerismo que tanta falta hace a los "profes".

     Hagamos del 15 de mayo a una celebración colectiva y no nos reduzcamos a individuos sin más identidad que un número de registro en el trabajo.

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