
15 de Mayo
Sonia Ibarra Ibarra*
* Investigadora de
El Colegio de Jalisco.
Aliándonos a los
"sentimentales", y estableciendo que determinados sentimientos humanos ciertas
místicas sólo pueden expresarse adecuadamente a tráves de un ritual, bueno sería
tratar de revigorizar algunas costumbres, como la conmemoración del día del Maestro.
Esta fecha, contrariamente a lo que muchos suponen, fue establecida por
decreto y no como una fecha del calendario comercial. El 30 de octubre de 1917 fue
aprobado el proyecto de Ley que declaraba día del maestro el 15 de mayo. La fecha fue
sugerida por el maestro Aureliano Esquivel Casas con una "intención de
reivindicación, de liberación", al hacer coincidirla con el aniversario de la toma
de Querétaro, que marcó el fin del Imperio de Maximiliano.
No obstante haberse establecido por decreto, la fecha se fue asimilando
poco a poco y, desde entonces,año con año se ha venido celebrando a nivel nacional de
diversas formas: días de campo, festivales, homenajes, distinciones, fiestas, sorteos,
incluso jornadas de lucha, como fue el caso del Sindicato Unico de Trabajadores de la
Educación en Jalisco en 1936, cuando los maestros realizaron un gran mitin para solicitar
la restitución de maestros cesados y la igualación de sueldos con el sistema federal,
entre otras demandas.
Donde realmente se volvió un ritual fue en los niveles de preescolar y
de primaria, ya que nunca faltan en ese día las clásicas rosas rojas, los jabones
perfumados, las lociones y las plumas grabadas como obsequios por parte de los alumnos,
así como un rico desayuno ofrecido por los padres de familia.
Esta celebración cumple ya 74 años, aunque recientemente ha ido
perdiendo fuerza, en forma inversamente proporcional al desprestigio magisterial. A todos
nos toca revitalizar esta tradición, pues al perderla nos estamos quitando también parte
de nuestra propia autopercepción. ¿No será acaso que estamos perdiendo el orgullo por
nuestra profesión? ¿Sería posible pensar en un mentor con 50 años de servicio a quien
se le envía su reconocimiento por correo? ¡No¡, desde luego que el lenguaje simbólico
es imprescindible cuando se quiere preservar el sentido del pasado y la fidelidad del
gremio.
Y no se trata de idealizar ni de sublimar al educador, sino de mantener
vivas tradiciones que son fuertes factores de identidad.
Es necesario que por lo menos cada año nos transmitamos ese mensaje de
solidaridad, de compañerismo que tanta falta hace a los "profes".
Hagamos del 15 de mayo a una celebración colectiva y no nos reduzcamos
a individuos sin más identidad que un número de registro en el trabajo.