Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 0

(cero)

SECCIÓN

páginas

de la 38 a la 40 de 48

... el recreo

Guadalajara, México - Septiembre de 1992

Principal | Índice


Educación básica: ecología, derechos humanos y educación sexual

Propuesta para su revaloración

Equipo LA TAREA

Introducción

Partimos de la idea de que uno de los objetivos importantes de la escuela es la generación y transmisión del conocimiento. Ya que una de las llaves de la libertad es el conocimiento. Así, la función de conocer es también dar pasos en dirección del abandono de nociones mágicas o supersticiones sobre el mundo y las personas. Conocer el mundo es apropiarse de él y no ser presa fácil de la mentira, de la ilusión, del prejuicio, del oscurantismo y la alienación ideológica. Si una persona aprende a leer y escribir y, por ese medio, adquiere nociones acertadas de su entorno físico y social, así como de su propia entidad biológica, podrá interpretar, aceptar o rechazar un discurso, un lenguaje, una idea, al hacer una comparación con su conocimiento previo.

 

Justificación

Los valores de nuestra educación se sintetizan en el artículo 3ero. Constitucional, particularmente en lo que hace a las características que a la educación que imparta el Estado se le asignan: ..sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico social y cultural del pueblo; ...comprensión de nuestros problemas, el aprovechamiento de nuestros recursos, la defensa de nuestra independencia política, el aseguramiento de nuestra independencia económica y la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura; ...mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad... el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupos, de sexos o de individuos... Estos valores, al igual que el derecho a la salud como garantía social de toda sociedad contemporánea, justifican y sustentan la reflexión sobre los contenidos en los temas de ecología, derechos humanos y sexualidad, para actualizarlos y ponerlos en consonancia tanto con el marco jurídico y de derechos sociales necesario a toda forma de organización social, como con las múltiples y complejas exigencias de la modernización educativa.

 

El Problema

La cada vez mayor capacidad autodestructiva del género humano hacia el entorno natural, la sociedad y el individuo mismo, obligan a repensar y reevaluar desde la educación ambiental y el humanismo estas amenazas múltiples, a responder preguntas como la función social del conocimiento en esas áreas y el SOS imprescindible para frenar tendencias suicidas que día a día y, muy a nuestro pesar, se acentúan. Y peor aún, por la condición de nuestras sociedades y economías que no están en el concierto del llamado mundo industrializado, sino con un papel complementario y subordinado.

Patrones de urbanización superados por el incremento poblacional, infraestructura industrial y urbana obsoleta, sumados a los costos que traen aparejados progreso y comodidad de tecnológica particularmente en ausencia de una conciencia ambiental, trazan un cuadro de contaminación de aguas, tierras, bosques y atmósfera que no sólo rompen el equilibrio de los ecosistemas sino que anuncian y provocan grandes catástrofes.

Junto a esa contaminación, la deshumanización creciente en las grandes urbes, la negligencia, la falta de una conciencia solidaria como cemento de una convivencia cívica, convierten a las ciudades en recipientes de degradación social y de una alarmante violencia en contra de los más débiles económica, social y políticamente. De forma señalada las mujeres y los niños, sin que esté ausente la hostilidad que brota del racismo, el machismo y la homofobia, característicos del atraso y la intolerancia, es decir, del oscurantismo y el subdesarrollo.

Al cuadro anterior se agregan patologías recientes como el sida, llamado "mal del siglo", cuya propagación ha sido facilitada por la falta de información confiable y de prácticas sexuales que disminuyan el riesgo y se constituyan en "sexo seguro". Estas carencias también inciden en embarazos tempranos con todo lo que éstos implican desde varios ángulos: salud pública, individual y costos sociales.

Lo dicho de manera sintética hasta aquí nos hace ver la enorme responsabilidad de que la escuela provea los conocimientos indispensables para combatir o neutralizar este catálogo de males instalando en el alumno conocimiento y pautas actitudinales menos agresivas hacia la naturaleza, la sociedad, las personas afectivas y familiarmente cercanas, y su propia salud, para que así pueda transitar a una vida más sana y mantener una relación más racional con una naturaleza que, hasta hoy, únicamente es depredada irracional y desconsideradamente.

Si bien los contenidos que a continuación se mencionan están implícitamente considerados en los planes de estudios vigentes, insistimos en los aspectos que a nuestro juicio es necesario subrayar, explicitar, desarrollar o fortalecer.

 

Contenidos

Para la educación sexual. La propuesta central sería que el punto de partida fuera la diferenciación entre genitalidad y sexualidad, ya que la confusión de estos términos imposibilita una educación pertinente a los requerimientos sociales actuales.

Para tal efecto, es necesario distinguir tres espacios o niveles:

  1. Biológico.

  2. Psicológico.

  3. Social y Cultural.

En a) se tendría que abordar básicamente lo referente a aparatos reproductores y hormonales, así como de reproducción biológica.

En b) el desarrollo del sexo genérico (vagina o pene); el desarrollo del rol genérico asociado a lo anterior (Juegos, Vestidos, juguetes) y la síntesis de sexo y rol genéricos: la identidad sexual, la cual se adquiere en la adolescencia, por observación y por imitación.

En c) cómo socialmente se da un reforzamiento de los roles y la identidad de los sexos: "los hombres no lloran", "las mujeres a la cocina", "es muy macho" y los estereotipos que de allí derivan, por ejemplo, uno muy sensible y delicado: el referido a la percepción de la homosexualidad ("desviaciones", "aberraciones" para los más; "expresiones o preferencias" para los menos) y también, el sexismo, el machismo, y su contraparte "el marinismo" (como expresión y actitud tolerante y funcional al machismo, asumida por la propia mujer) y la homofobia.

Asimismo, como no existe en ningún sitio una escuela de esposos ni de padres, se vuelve imprescindible informar sobre los cambios personales y sociales que conllevan esas responsabilidades para convivir en un plano de solidaridad, reconocimiento y afecto, que permita organizar la vida marital y sexual sin que ninguno de los dos se sienta afectado, incómodo o defraudado.

Con lo cual se garantice un nicho adecuado al desarrollo de hijos sanos.

Y ello requiere de una sexualidad sin tabúes, sin prejuicios, persecuciones ni culpabilizaciones, sino en un plano de plenitud de su función psicobiológica, afectiva y social que garantice una relación de respeto y dignidad en la relación amorosa.

En paralelo, extender el conocimiento hacia las múltiples implicaciones sociales y políticas de programas aparentemente "neutros", como la planificación familiar, en el terreno de la demografía, la alimentación, la vivienda, salud, motivaciones, actitudes, etc.

Como la relación entre los sexos no se da en un vacío cultural ni están ausentes las redes de las relaciones políticas, institucionales y sociales, una reflexión sobre las formas históricas que asume la sexualidad y se liga a los espacios del poder social, religioso o político, ayudaría a abrir el horizonte del entendimiento en términos menos rígidos y dogmáticos sobre algo que no es absoluto como en ocasiones quieren hacer aparecer los Patrones occidentales de la sexualidad. La relativización siempre será un interesante auxiliar para alejar visiones intolerantes y unilaterales.

Para los derechos humanos. Una sociedad que respeta la ley es una sociedad madura y responsable que garantiza los derechos elementales del hombre en sociedad. Y estos derechos elementales a la libertad, el trabajo, la salud, la educación, la información y el amparo frente a actos de autoridad, entre otros, encontrarán un marco más apropiado para su ejercicio cuando se inculcan desde la primera edad.

Máxime que el reconocimiento generalizado de su respeto es una adquisición reciente e incompleta de la cultura.

El punto de partida sería la Declaración de los Derechos del Niño, decretada por el mismo organismo en 1989.

Después, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer las garantías individuales, derechos, obligaciones y prerrogativas de los ciudadanos mexicanos. Asimismo, información sobre la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en México y los primeros auxilios en derechos humanos.

Para la ecología. Las abrumadoras y alarmantes noticias que a diario dan cuenta, en diversos puntos del planeta, de la degradación del medio generada por el costo civilizatorio nos indican que esa degradación se ha vuelto insoportable y, como lo hemos vivido dramáticamente, ya ha empezado a amenazar las bases mismas de la existencia biológica y social. Lo cual obliga no sólo a medidas emergentes sino principalmente preventivas.

  1. Lo que es ecología y lo que no es ecología. Qué se entiende por educación ambiental. Su carácter multidisciplinario y su relación con la economía, la política y la sociedad.

  2. El concepto de ecosistema.

  3. Degradación y destrucción de los ecosistemas: contaminación del agua, contaminación de suelos, contaminación atmosférica, contaminación auditiva, contaminación visual, contaminación doméstica y contaminación industrial y agrícola.

  4. Defensa y protección de los ecosistemas.

Las necesarias precisiones. Derechos humanos y ecología son los grandes ausentes en los currícula de la educación básica. Su introducción se torna necesaria pero además requiere que la práctica educativa sea de manera destacada y no se transforme en una opción prescindible o de segunda categoría. Ni que se le utilice para justificar usos y discursos dominantes.

Derechos humanos y ecología requieren impartirse en forma integral e interdisciplinaria, es decir, incorporando el contexto social, histórico, económico, político, tecnológico, en una totalidad que permita comprender al alumno sus relaciones en el tiempo y espacio, así como el marco de contradicciones materiales y sociales en que se desarrollan tales nociones, para motivar en los educandos acciones racionales y responsables, más que hacer triviales y, por tanto, esterilizar esos contenidos.

Principal | Índice