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La televisión y
los niños
Isaura Castillo*
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Docente asesora de la
Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 141, Guadalajara.
¿Es bueno que los niños vean
televisión? ¿Qué daños puede provocar el que los niños vean muchas horas de
televisión? ¿Cómo hacer para que no se pasen la tarde frente al televisor? ¿Cómo se
puede convertir un mal programa en un buen aprendizaje?
Estos son los principales cuestionamientos a los cuales intenta dar
solución este folleto elaborado por Alicia Molina y Martha Alcocer para el Consejo
Nacional de Población en el año de 1980.
El propósito del documento se explícita en la página cuatro de la
presentación y consiste en "ofrecer a padres y maestros una serie de sugerencias
para que los niños y los jóvenes aprendan a ver la televisión de manera activa, de tal
forma que no se convierta en una fuente de información indiscutida, sino en una
oportunidad para estimular su curiosidad y su creatividad". Para ello, las autoras
invitan a reflexionar sobre el papel que la televisión está jugando en cada familia y,
especialmente, a examinar, criticar y juzgar el papel que juega la televisión como
agencia educativa.
El folleto consta de 64 páginas divididas en ocho partes, una
presentación y un apéndice a través de los cuales se abordan temas como la
comunicación familiar y la comunicación masiva; comunicación familiar y educación
sexual; la influencia de la televisión en la educación; la educación sexual en la
televisión; efectos nocivos que puede producir la televisión en los niños; historias de teleadictos; si la televisión es un problema, busque la solución; reglamentar el uso de
la televisión y una sección para niños.
Efectos emocionales |
Causa |
Solución |
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Cansancio:
el niño no juega, sólo quiere estar sentado. |
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El
niño se desveló viendo televisión.
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El niño ve televisión en postura inadecuada.
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La televisión se ve de modo inadecuado
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Reglamentar
el uso de la televisión.
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Señalar al niño que debe sentarse correctamente también cuando vea
la televisión.
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La televisión debe verse con un aparato que funcione bien, con la
pantalla a la altura de los ojos, ni más arriba, ni más debajo de nuestra cabeza.
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No deberá verse en una habitación oscura.
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La pantalla no debe reflejar la luz de focos o ventanas.
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La televisión no debe verse durante tanto tiempo como para que
sintamos nuestra vista cansada.
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Asombro
y complejidad. |
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Insensibilidad
a las cosas simples y valiosas: Se teme que a las nuevas generaciones sólo les interese
lo extraordinario, muy violento o muy sensual. |
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Los
programas de televisión, en conjunto, presentan ahora escenas mucho más violentas y con
más sexo, que las que emitían hace algunos años. Hay indicios de que los espectadores
necesitan cada vez más dosis de violencia y sexo en los programas para emocionarse.
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Fomentar
en el niño el gusto por lo simple, natural, bello, tranquilo. Hacerle caer en la cuenta
de que muchas escenas de violencia pueden solucionarse de otras maneras. Por ejemplo, con
el convencimiento se logran mejores resultados que recurriendo a las armas, como se ven
con frecuencia en la televisión.
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Miedo,
angustia, temor. |
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El
miedo que producen algunas series de televisión suele ser mayor mientras más se acerquen
las escenas a las que nos dan miedo en la vida real: lo desconocido, la soledad. El niño,
se asustará si ha vivido con temor o sufrimiento algo semejante a lo que está viendo en
televisión. Por eso puede impresionarle más una cortada que un balazo.
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Procurar
que el niño no vea programas para los que pensamos que no está maduro emocionalmente.
Por ejemplo, series policiacas o de detectives.
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Enseñarlo a diagnosticar si puede o no seguir viendo un programa que
le está causando temor y angustia. Alentarlo para que exprese lo que siente.
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El
niño se puede volver pasivo, desinteresado e incapaz de realizar cualquier esfuerzo, sea
físico o mental. |
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Procurar
que el niño realice actividades creativas. Fomentar el desarrollo de sus capacidades.
Tratar de que se sienta seguro ,amado y aceptado en la familia .Discutir con él sobre los
programas de televisión críticamente. Es decir, a comentar en familia lo que ahí se
muestra ,a utilizar el propio criterio o reunir a los padres, en vez de aceptar los
mensajes pasivamente.
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Formas
novedosas, a veces muy crueles con que los niños ejercen la violencia contra sus
semejantes. |
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Imitación. |
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Apatía
y pasividad ante los hechos violentos que presencia en la vida real: el niño se convierte
en espectador pasivo en la vida cotidiana. |
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El
niño actúa, ante determinada situación, de la misma manera agresiva que actúa un
personaje de televisión que ha visto, en vez de razonar sus actos. |
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Dispersión de conocimientos.
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El espectador no puede
distinguir lo que sirve y lo que debe desechar.
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No puede integrar la información ni relacionarla con sus conocimientos anteriores.
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Confundir realidad y fantasía.
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La
televisión nos presenta mucha información de manera dispersa, incompleta.
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La televisión presenta cosas fantásticas con mucho realismo.
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Tratar
de señalar, mientras vemos un programa, lo que se acerque más a los intereses de los
niños y a nuestro propios intereses. Los maestros, en clase podrán discutir con los
niños y completar la información que haya dado determinado programa.
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Ayudar al niño a ver los programas de televisión, de tal manera que
distinga lo fantástico de lo real.
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Vigilar los programas que ve el niño.
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En la presentación se pone de manifiesto la influencia que los medios
de comunicación ejercen en las creencias, actitudes y conductas de grandes sectores de la
población, a través de mensajes positivos o negativos que modifican, en mayor o menor
medida, el modo de vida de muchas familias y contribuyen a cambiar, para bien o para mal,
las formas de comunicación familiar sin que los mismos afectados descubran cómo y en
qué medida.
Se hace referencia también a los modelos que son presentados por la
televisión, ya que se considera que éstos no constituyen ejemplos a imitar ni
representan opciones para llegar a una sociedad en que las relaciones estén basadas en la
equidad, respeto y responsabilidad individual y social. Sus historias y personajes
difunden insistentemente lo que es deseable, exitoso, satisfactorio o importante.
Algunos de los mensajes que el niño puede aprender a través de la
televisión:
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Que los problemas se resuelven a través del dinero o a través de la violencia.
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Que quienes consumen determinados productos obtienen por arte de magia la
felicidad, el éxito, el poder, la belleza y el amor.
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Que el fin justifica los medios.
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Que las guerras, la violencia y la competencia son inevitables.
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Que triunfar es pasar por encima de los demás.
Por otra parte, muchas telenovelas, series de televisión y aun los
comerciales están continuamente reforzando éstos y otros modelos de hombre y mujer, por
ejemplo:
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Que sólo las mujeres bellas, esbeltas, y de preferencia rubias,
merecen ser admiradas.
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Que una buena madre sufre, llora y se sacrifica por sus hijos.
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Que el amor se demuestra dando objetos o gastando dinero.
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Que cuando la mujer trabaja fuera de casa, lo hace siempre en labores
de subordinación en donde el jefe siempre es un hombre.
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Que un buen padre es el que da a su familia una casa, vacaciones y
cosas.
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Que la mujer siempre necesita de un hombre para solucionar sus
problemas.
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Que la mujer casada sólo debe ocuparse de las labores del hogar,
mientras el hombre resuelve los problemas del mundo.
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Que el hombre admirable, activo y atractivo toma decisiones, se
arriesga y siempre gana. Es rico, y, junto con las cosas que posee, tiene también muchas
mujeres.
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Todo ello está fomentando una actitud de valoración diferente de
las personas según sean hombres y mujeres y ello va en contra de la equidad y el respeto
a la persona.
En el capítulo V se hace una esquematización de los efectos nocivos
que puede producir la televisión en los niños clasificándolos en efectos físicos,
emocionales, en la conducta y en el conocimiento, así como especificando las causas y las
posibles soluciones.
Por último, se hace hincapié en que no
se pierda de vista que la televisión es una realidad y no va a desaparecer; y más que
juzgarla como una forma de utilización del tiempo libre puramente negativa, se debe
aprender a usarla mediante la selección acertada de los programas y facilitando el
diálogo e intercambio entre los miembros de la familia, asumiendo una actitud activa y
crítica ante ella.
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