Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 0

(cero)

SECCIÓN

páginas

de la 34 a la 37 de 48

... el recreo

Guadalajara, México - Septiembre de 1992

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La televisión y los niños

Isaura Castillo*

* Docente asesora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 141, Guadalajara.

¿Es bueno que los niños vean televisión? ¿Qué daños puede provocar el que los niños vean muchas horas de televisión? ¿Cómo hacer para que no se pasen la tarde frente al televisor? ¿Cómo se puede convertir un mal programa en un buen aprendizaje?

Estos son los principales cuestionamientos a los cuales intenta dar solución este folleto elaborado por Alicia Molina y Martha Alcocer para el Consejo Nacional de Población en el año de 1980.

El propósito del documento se explícita en la página cuatro de la presentación y consiste en "ofrecer a padres y maestros una serie de sugerencias para que los niños y los jóvenes aprendan a ver la televisión de manera activa, de tal forma que no se convierta en una fuente de información indiscutida, sino en una oportunidad para estimular su curiosidad y su creatividad". Para ello, las autoras invitan a reflexionar sobre el papel que la televisión está jugando en cada familia y, especialmente, a examinar, criticar y juzgar el papel que juega la televisión como agencia educativa.

El folleto consta de 64 páginas divididas en ocho partes, una presentación y un apéndice a través de los cuales se abordan temas como la comunicación familiar y la comunicación masiva; comunicación familiar y educación sexual; la influencia de la televisión en la educación; la educación sexual en la televisión; efectos nocivos que puede producir la televisión en los niños; historias de teleadictos; si la televisión es un problema, busque la solución; reglamentar el uso de la televisión y una sección para niños.

Efectos emocionales

Causa

Solución

Cansancio: el niño no juega, sólo quiere estar sentado.

  • El niño se desveló viendo televisión.

  • El niño ve televisión en postura inadecuada.

  • La televisión se ve de modo inadecuado

  • Reglamentar el uso de la televisión.

  • Señalar al niño que debe sentarse correctamente también cuando vea la televisión.

  • La televisión debe verse con un aparato que funcione bien, con la pantalla a la altura de los ojos, ni más arriba, ni más debajo de nuestra cabeza.

  • No deberá verse en una habitación oscura.

  • La pantalla no debe reflejar la luz de focos o ventanas.

  • La televisión no debe verse durante tanto tiempo como para que sintamos nuestra vista cansada.

Asombro y complejidad.

  • Escenas de violencia o conflicto sexual que el niño no puede manejar por su grado de madurez.

  • Educación sexual adecuada; comunicación con el niño. Darle la posibilidad de que exprese todas las dudas que tenga y responderle.

Insensibilidad a las cosas simples y valiosas: Se teme que a las nuevas generaciones sólo les interese lo extraordinario, muy violento o muy sensual.

  • Los programas de televisión, en conjunto, presentan ahora escenas mucho más violentas y con más sexo, que las que emitían hace algunos años. Hay indicios de que los espectadores necesitan cada vez más dosis de violencia y sexo en los programas para emocionarse.

  • Fomentar en el niño el gusto por lo simple, natural, bello, tranquilo. Hacerle caer en la cuenta de que muchas escenas de violencia pueden solucionarse de otras maneras. Por ejemplo, con el convencimiento se logran mejores resultados que recurriendo a las armas, como se ven con frecuencia en la televisión.

Miedo, angustia, temor.

  • El miedo que producen algunas series de televisión suele ser mayor mientras más se acerquen las escenas a las que nos dan miedo en la vida real: lo desconocido, la soledad. El niño, se asustará si ha vivido con temor o sufrimiento algo semejante a lo que está viendo en televisión. Por eso puede impresionarle más una cortada que un balazo.

  • Procurar que el niño no vea programas para los que pensamos que no está maduro emocionalmente. Por ejemplo, series policiacas o de detectives.

  • Enseñarlo a diagnosticar si puede o no seguir viendo un programa que le está causando temor y angustia. Alentarlo para que exprese lo que siente.

El niño se puede volver pasivo, desinteresado e incapaz de realizar cualquier esfuerzo, sea físico o mental.

  • La televisión presenta al niño programas totalmente elaborados que él no tiene más que ver. El niño no interviene en la producción del programa. Sólo se sienta a verlo.

  • Procurar que el niño realice actividades creativas. Fomentar el desarrollo de sus capacidades. Tratar de que se sienta seguro ,amado y aceptado en la familia .Discutir con él sobre los programas de televisión críticamente. Es decir, a comentar en familia lo que ahí se muestra ,a utilizar el propio criterio o reunir a los padres, en vez de aceptar los mensajes pasivamente.

Formas novedosas, a veces muy crueles con que los niños ejercen la violencia contra sus semejantes.

  • La televisión enseña a los niños cómo agredirse.

  • Ayudar al niño a dominar sus impulsos agresivos, a desembocarlos de otra manera. Que conozca los efectos reales que puede provocar una agresión.

Imitación.

  • Imitación de personajes favoritos, sean o no positivos.

  • Intentar que las personas que conoce y le son cercanas sean modelos más fuertes que los de la televisión. Crítica constante de las acciones de los personajes de televisión, de modo que el niño entienda.

Apatía y pasividad ante los hechos violentos que presencia en la vida real: el niño se convierte en espectador pasivo en la vida cotidiana.

  • Exceso de violencia o de programas violentos que el niño ve por televisión.

  • Preguntarse y preguntar al niño qué haría si presenciara tal escena en la realidad, y comentar con él la actitud adecuada.

El niño actúa, ante determinada situación, de la misma manera agresiva que actúa un personaje de televisión que ha visto, en vez de razonar sus actos.

  • Fuerte atracción hacia modelos que presenta la televisión. Ver televisión sin reflexionar en lo que nos presenta.

  • Preguntarse ante una escena violenta: ¿Actuaría yo así? ¿En qué otra forma se hubiera podido solucionar este problema?

Dispersión de conocimientos.

  • El espectador no puede distinguir lo que sirve y lo que debe desechar.

  • No puede integrar la información ni relacionarla con sus conocimientos anteriores.

  • Confundir realidad y fantasía.

  • La televisión nos presenta mucha información de manera dispersa, incompleta.

  • La televisión presenta cosas fantásticas con mucho realismo.

  • Tratar de señalar, mientras vemos un programa, lo que se acerque más a los intereses de los niños y a nuestro propios intereses. Los maestros, en clase podrán discutir con los niños y completar la información que haya dado determinado programa.

  • Ayudar al niño a ver los programas de televisión, de tal manera que distinga lo fantástico de lo real.

  • Vigilar los programas que ve el niño.

 

En la presentación se pone de manifiesto la influencia que los medios de comunicación ejercen en las creencias, actitudes y conductas de grandes sectores de la población, a través de mensajes positivos o negativos que modifican, en mayor o menor medida, el modo de vida de muchas familias y contribuyen a cambiar, para bien o para mal, las formas de comunicación familiar sin que los mismos afectados descubran cómo y en qué medida.

Se hace referencia también a los modelos que son presentados por la televisión, ya que se considera que éstos no constituyen ejemplos a imitar ni representan opciones para llegar a una sociedad en que las relaciones estén basadas en la equidad, respeto y responsabilidad individual y social. Sus historias y personajes difunden insistentemente lo que es deseable, exitoso, satisfactorio o importante.

Algunos de los mensajes que el niño puede aprender a través de la televisión:

  • Que los problemas se resuelven a través del dinero o a través de la violencia.

  • Que quienes consumen determinados productos obtienen por arte de magia la felicidad, el éxito, el poder, la belleza y el amor.

  • Que el fin justifica los medios.

  • Que las guerras, la violencia y la competencia son inevitables.

  • Que triunfar es pasar por encima de los demás.

Por otra parte, muchas telenovelas, series de televisión y aun los comerciales están continuamente reforzando éstos y otros modelos de hombre y mujer, por ejemplo:

  • Que sólo las mujeres bellas, esbeltas, y de preferencia rubias, merecen ser admiradas.

  • Que una buena madre sufre, llora y se sacrifica por sus hijos.

  • Que el amor se demuestra dando objetos o gastando dinero.

  • Que cuando la mujer trabaja fuera de casa, lo hace siempre en labores de subordinación en donde el jefe siempre es un hombre.

  • Que un buen padre es el que da a su familia una casa, vacaciones y cosas.

  • Que la mujer siempre necesita de un hombre para solucionar sus problemas.

  • Que la mujer casada sólo debe ocuparse de las labores del hogar, mientras el hombre resuelve los problemas del mundo.

  • Que el hombre admirable, activo y atractivo toma decisiones, se arriesga y siempre gana. Es rico, y, junto con las cosas que posee, tiene también muchas mujeres.

  • Todo ello está fomentando una actitud de valoración diferente de las personas según sean hombres y mujeres y ello va en contra de la equidad y el respeto a la persona.

En el capítulo V se hace una esquematización de los efectos nocivos que puede producir la televisión en los niños clasificándolos en efectos físicos, emocionales, en la conducta y en el conocimiento, así como especificando las causas y las posibles soluciones.

Por último, se hace hincapié en que no se pierda de vista que la televisión es una realidad y no va a desaparecer; y más que juzgarla como una forma de utilización del tiempo libre puramente negativa, se debe aprender a usarla mediante la selección acertada de los programas y facilitando el diálogo e intercambio entre los miembros de la familia, asumiendo una actitud activa y crítica ante ella.

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