Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 0

(cero)

SECCIÓN

páginas

de la 06 a la 06 de 48

... nosotros los profes

Guadalajara, México., septiembre de 1992

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Trabajo colegiado para una mejor educación

Oscar García Carmona*

* Coordinador de Extensión de El Colegio de Jalisco.

Durante el período gubernativo de Luis Castellanos y Tapia, 1919-1920, los mecanismos administrativos de la educación implantados por su antecesor, Manuel M. Dieguez, serían modificados para educarlos a las necesidades de las etapas de la vida: la niñez y la juventud. Y a las posibilidades técnicas y económicas del gobierno de proporcionar la educación.

     Bajo esta perspectiva, el Ejecutivo del estado comenzó a nombrar comisiones que se encargarían de reorganizar el ramo de educación en todos los niveles, analizar el nuevo plan de estudios y proyectar una junta de educación. Esta primera acción tenía por objeto formar un equipo de trabajo que reuniera a profesionistas y docentes con experiencia en el ramo educativo.

     Las designaciones recayeron en Rosendo González Rubio, Jorge Delorme y Campor, Mariano Coronado, Jesús Delgadillo Araujo, Martiniano Carvajal, Lucas L. Guevara, José Rivera Rosas, Ambrosio Ulloa, Lucio I. Gutiérrez, Agustín Basave, José Pedroza, Agustín Martínez y Vicente Negrete.

     Uno de los involucrados en la tarea, Jesús Delgadillo Araujo, director de la Escuela de Medicina del Hospital Civil, se mostró optimista por la idea del ejecutivo, al señalar que "el trabajo bien dividido es más eficaz en todos los sentidos", y que el propósito medular de sus trabajos consistía en crear un Consejo de Educación y no un cuerpo consultivo. Apelando a su experiencia, argumentó que cuando la educación había dependido de un cuerpo directivo reveló "las tendencias, las aspiraciones, la suma de conocimientos, de la pericia, de la prudencia y de la habilidad de todos sus miembros". Por el contrario, cuando había un estado bajo el control de una sola persona, reflejo, "con honrosas excepciones, la personalidad de aquella". Por eso se adhería sin reservas a la idea del Ejecutivo estatal. Aparte, agregó que "desgraciadamente carecemos de hombres de ilustración vastísima, capaces de abarcar todos los conocimientos que reclama la instrucción pública en el estado".

     Para el 16 de junio de 1919, el gobernador Castellanos y Tapia se presentó ante la XXVII Legislatura Local, a fin de dar a conocer el proyecto de reformas a la Ley Orgánica de Instrucción Pública.

     Su amplia exposición de motivos fue fundamentada en la necesidad de implantar economías en dicho ramo, las cuales sería factible establecer si se suprimía la Dirección de Instrucción Pública y se sustituía por cuerpos auxiliares consultivos.

     De acuerdo con lo expresado antes por Delgadillo Araujo, Castellanos y Tapia en su discurso, resaltó varias veces que inútil sería buscar entre nuestros intelectuales alguno que, cotado de conocimientos científicos, enciclopédicos, tuviera además el método de la experiencia propios de un connotado profesor normalista, individuo único, capaz de dirigir con inteligencia y acierto los diferentes ramos de la instrucción pública. Así justificaba el gobernador el proyecto de crear dos cuerpos de carácter consultivo con relación al Supremo Gobierno.

     El proyecto fue aprobado en l o general el 28 de junio de 1919 mediante el decreto número 1992, precepto con el que se suprimió la Dirección General de Instrucción Pública. Ordenamiento que creaba un Consejo de Educación Pública, una Junta Directiva de Instrucción Pública, tendentes a promover la educación en un plano de desarrollo. El Consejo actuaría como cuerpo auxiliar y consultivo del Ejecutivo y se encargaría de la formación Técnica y profesional. La Junta, por su parte, también sería auxiliar y consultiva, pero al frente de la instrucción primaria de acuerdo con el Ejecutivo y el Consejo.

     A finales de 1919, Castellanos y Tapia expidió, el 29 de noviembre, el Reglamento del Consejo Educación Pública del Estado de Jalisco, que vino a reafirmar lo establecido anteriormente.

     Sin embargo, poco tiempo tuvo de llevarlo a la práctica, la situación política no permitió ver resultados. Con el levantamiento en 1920 de quienes enarbolaban el Plan de Agua Prieta, las autoridades jaliscienses cambiaron y hubo nuevos vientos en estas latitudes.

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