Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 0

(cero)

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de la 20 a la 22 de 48

... el rollo

Guadalajara, México - Septiembre de 1992

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Niños, escuelas y maestros

Sebastián Acevedo Núñez*

* Director de la Dirección de Psicopedagogía de la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ).

Desde siempre, la escuela ha sido objeto de críticas, muy severas en ocasiones. Afirmaciones como las siguientes se observan con mucha frecuencia: "La escuela no proporciona al niño los conocimientos fundamentales; no desarrolla las aptitudes y habilidades necesarias para hacer frente a la vida que les espera; reprime en los niños el gusto espontáneo por aprender; enseña a los niños lo que no deben aprender; etc..." Basta para demostrarlo el primer párrafo de una nota publicada en el diario El Occidental con fecha 19 de abril de 1922 y firmada por Víctor Manuel Azcoitia:

     Ante el reconocimiento de la presente administración gubernamental de que el sistema educativo mexicano no responde a las expectativas de desarrollo de la nación, ni da respuesta a la sociedad en sus demandas de respaldo a los valores fundamentales, convivencia humana en la justicia y el bienestar general, y debido a que en las últimas dos décadas no ha habido modificaciones a los planes, programas y libros de texto, manteniendo con ello rezago y desequilibrio, el gobierno de la República reconoce la necesidad de relacionar a la pedagogía con los demás sistemas de la vida nacional, como el económico, social y político.

    Sin embargo, debido en parte a estos cuestionamientos, los educadores han puesto en práctica ideas nuevas para mejorar la educación y contrarrestar la crítica. En este trabajo pretendo abordar un punto de vista sobre cómo los sistemas metodológicos utilizados por las escuelas a través de los profesores influyen de manera significativa en el proceso de socialización de los niños. ¿Deberán las escuelas insistir en la adquisición de conocimientos básicos o deberán mas bien insistir en el desarrollo personal? ¿Deberán los niños seguir un plan de estudios claramente estructurado, o decidir por sí mismos lo que deben estudiar y cuándo lo deben estudiar? ¿Deberán concebirse las escuelas como edificios físicos, cuya principal función sea la de evitar que los niños vaguen por las calles, o participar activamente todos los aspectos del desarrollo humano?

     La actitud cognoscitiva, afectiva y comportamental del profesor ante estas interrogantes está determinada por la propia conceptualización que él posea sobre el sentido de naturaleza humana. Es decir, el método educativo utilizado por el profesor en el aula estará influenciado por el concepto que él mismo tenga sobre el desarrollo humano, el proceso educativo y sobre el proceso de socialización.

     En este sentido, es posible establecer tres categorías de profesores:

  1. Los que consideran como prioritario el aprendizaje de contenidos, minimizando variables de índole psicobiológica.

  2. Los que consideran como prioritario el desarrollo psicobiológico del niño, y por consecuencia el aprendizaje, deberán condicionarse a dicho desarrollo.

  3. Los que en el discurso apoyan y defienden, incluso con vehemencia, alguna de las dos categorías anteriores (generalmente la b) y en realidad su actitud comportamental ante los alumnos demuestra lo contrario. Este fenómeno, por desgracia , ocurre frecuentemente y en la mayoría de los casos, se presenta de manera inconsciente. Es decir, el profesor no se da cuenta de su actitud. En cambio, el alumno, la mayoría de las veces, sí lo percibe, provocando confusión, inseguridad, retraimiento y desinterés entre los principales problemas psicopedagógicos más comunes en el aula.

Método tradicional

Método activo

Profesor

Centro; el que sabe.

Quien dirige el aprendizaje.

Transmisor de conocimientos.

Orientador de las actividades de pensamiento.

Autoritarismo.

Democracia.

Determina el curso de la discusión.

Coordina la discusión del grupo.

Participa como un experto-autoridad en el grupo.

Participa como un miembro más del grupo.

Alumno

Objeto de acción del profesor.

Centro; la escuela hecha para el alumno.

Receptor pasivo

Sujeto que actúa.

El que no sabe.

Participante dinámico. Aquel que está en una etapa del proceso general de desarrollo.

Escucha los problemas y cuestiones planteadas por el maestro.

Plantea problemas e inquietudes personales.

Pide y espera que le den respuestas y soluciones.

Pide e investiga sus propias respuestas y soluciones.

Deja al maestro la responsabilidad de la disciplina y de las actividades realizadas en clase.

Comparte la responsabilidad de la disciplina y de las actividades realizadas.

Aula

"Dar y tomar lección"

Sesiones de estudio con posibilidades de experiencias múltiples y variadas.

Consecuencias

Pasividad. Actividad.
Competencia. Cooperación.
Acción individual. Acción individual y grupal.
Subordinación del pensamiento al profesor libros e imágenes. Independencia del pensamiento del alumno.
Despersonalización (número de lista o nota). Alumno como persona.

     A grandes rasgos es posible globalizar los métodos educativos en tradicionales y activos.

     Los métodos tradicionales parten de la idea que el niño es un adulto en miniatura, por lo que la escuela debe integrarlo lo más rápido posible al mundo del adulto; la escuela debe trasmitir los conocimientos acumulados a través de la historia.

     Los métodos tradicionales llevan a la abstracción, la esquematización y el verbalismo; el alumno memoriza conceptos que no son incorporados a su vivencia y experiencia, por lo que desarrolla el hábito del uso del lenguaje como medio, no expresa el pensamiento real y también la ausencia del pensamiento. Convierten el centro del trabajo escolar en un fin en sí mismo. La base de la vida social y la acción coercitiva del profesor sobre el alumno generan una sumisión y obediencia exteriores. En la escuela hay dos mundos aislados: el del profesor que sabe y el del alumno que no sabe.

     Los principios de la didáctica tradicional son la simplicidad, análisis y progresividad, formalismo, memorización, autoridad, emulación e intuición, y sus métodos clásicos son el expositivo, el intuitivo y el interrogativo.

     Los métodos activos ven a la infancia como una fase del proceso del desarrollo humano, conciben al niño como un ser funcionalmente idéntico al adulto, pero radicalmente diferente en lo que se refiere a su mentalidad (contenido, intereses, estructura).Corresponde a la escuela conducir al niño, orientarlo para que llegue por su propio esfuerzo y por un proceso natural y continuo a la edad adulta, así como Hubert señala: "sin importar la suma de conocimientos adquiridos, pero sí la manera como los concibe y los maneja".

     Los métodos activos parten del supuesto de que el niño es un ser en desarrollo en el que la actividad espontánea y natural es la condición para su crecimiento físico e intelectual. Si tomamos como punto de partida al alumno, se busca estimular sus esquemas mentales de asimilación y, así, las materias de enseñanza son medios e instrumentos a través de los cuales se movilizan dichos esquemas. Decir que el alumno debe conocer ciertas materias significa que debe aprender a ejecutar ciertas operaciones, de ahí la necesidad de que las materias de enseñanza sean escogidas y dosificadas de acuerdo con la edad, los intereses y las necesidades de cada etapa del proceso de desarrollo.

     La disciplina se basa en la responsabilidad y no en la autoridad. Profesor y alumno viven en mundos semejantes. El primero al colaborar con su conocimiento y experiencia al aprendizaje del alumno, mientras que éste vive realmente su vida de aprendiz.

     Los métodos activos siguen el principio de Cousinet de que "cuanto menos se enseña más se aprende, porque ser enseñado significa recibir información y aprender es buscarla".

     Los métodos de la escuela activa se clasifican en:

     Métodos fundamentados en los mecanismos individuales del pensamiento y métodos fundados en los mecanismos de adaptación social. Estos son legítimos y necesarios en todos los grados de enseñanza y aplicables en todas las materias; su empleo depende, en gran parte, de un cambio de actitud por parte del profesor.

     Con estas posturas, el problema de la educación es concebido, por una parte, como un problema de transmisión de conocimientos ya efectuados y preparados por la sociedad en un proceso centralizado en la autoridad del profesor, cuya finalidad es la acumulación del saber; por otra parte, es concebido como un proceso que depende de la actividad del niño que, por su esfuerzo y su experiencia personal, conquistará el estado de adulto.

     El siguiente cuadro comparativo permite darse una idea clara de los métodos tradicional y activo, en relación a diferentes aspectos del proceso educativo.

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